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Guinea Ecuatorial: memorias de un país en el olvido

De la mano de uno de los autores más importantes del país, Juan Tomás Ávila Laurel, en las Voces de Altaïr Magazine ofrecemos en dos entregas un repaso a la historia reciente de Guinea Ecuatorial, a los tropiezos, pasos y luchas que la han llevado a su situación actual, y al panorama que los guineanos tienen a sus espaldas y en su futuro próximo.


La historia de las antiguas colonias españolas a lo largo y ancho del mundo es una historia llena de conquistas a bordo de navíos bajo la bandera del rey o la reina, de sangre y batallas, de descubrimiento y vergüenza, de la cartografía plana que se convierte en esférica. En el año 2015, el español es la segunda lengua más hablada del mundo, repartido principalmente entre la propia España y los países latinoamericanos que alguna vez formaron parte del viejo imperio.

Y luego está Guinea Ecuatorial. La olvidada. Un lugar que todavía provoca sorpresa en muchos cuando se enteran de que en un país del África negra se habla el español.

En estas fiestas, las salas de cine podrán convertirse para muchos espectadores en un puente a esa tierra. El estreno esta semana de la película Palmeras en la nieve, basada en el bestseller de Luz Gabás, uno de los platos fuertes de la cartelera nacional en este final de año, va a suponer la posibilidad de que muchos conozcan por primera vez la existencia de Guinea Ecuatorial y su relación de sometimiento y servidumbre al territorio español hasta que las autoridades abandonaron a aquellos españoles, negros y blancos, a su suerte en manos de un dictador tan cruento como fue Francisco Macías Nguema.

Y el pasado 18 de octubre se estrenó otra película que retoma hilos poco conocidos de la relación entre España y Guinea: Un día ví 10.000 elefantes, un documental de animación que tiene mucho que ver con Altaïr. Su guión, obra de Pere Ortín, nos habla de la expedición cinematográfica a Guinea de la productora Hermic Films, en los años cuarenta, por orden del gobierno de Franco. Un viaje que produjo todo un archivo foto y cinematográfico del que se ocupa en profundidad el libro Mbini. Cazadores de imágenes (Altaïr, 2006). Editado por Pere Ortín y Vic Pereiró. En él que se recogen las imágenes realizadas por la expedición con una intención propagandística para vender la «labor evangelizadora y civilizadora» de los españoles en Guinea, además de contextualizar el trabajo y conocer la figura de Manuel Hernández Sanjuán, director de la expedición.

Con Ruinosa opulencia, su crónica en dos entregas, Ávila Laurel (uno de sus relatos sirve de inspiración para Un día vi 10.000 elefantes) traza la evolución política de un país desde una independencia apuntalada con alfileres hasta una dictadura cleptómana cuya represión él mismo, voz crítica con el régimen, ha sufrido en primera persona. Un recorrido esencial, poco halagüeño pero necesario para que ninguna niebla, ni la del romanticismo ni la de la ignorancia, empañe nuestra imagen del pequeño país ecuatorial.


Lee «Ruinosa Opulencia (I). Historia reciente de Guinea Ecuatorial», de Juan Tomás Ávila Laurel en nuestras Voces en Altaïr Magazine.