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CRÍTICA DE LA RAZÓN NEGRA, SOBRE RACISMO CONTEMPORÁNEO

Razon Negra

Por Sonia Fernández

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El filósofo ghanés Kwasi Wiredu incidía sobre la necesidad de superar el hablar sobre filosofía africana y su existencia para pasar a elaborarla. Eso es lo que lleva haciendo hace tiempo, entre otros, Achille Mbembe (Camerún,1957), quien en este libro nos coloca delante de un reverso. Si para Kant la crítica fue de la razón pura, para Mbembe lo es de la razón negra.

Y como armazón, la raza. O el racismo, «del que sólo se puede hablar a través de un lenguaje fatalmente imperfecto, gris, inadecuado». Ya que todo lo pervierte y lo quebranta. Algo que no existe, pero al que hemos dotado de presencia encarnada. Mbembe parte de tres momentos que han ido dotando a la imagen del negro de un conglomerado de ficciones: esclavitud, colonialismo y neoliberalismo. De ficciones, sí, porque la denominada «razón negra» surge de ella. Partiendo de su origen se erige desde la fabulación… ¿cómo si no «entenderla»?. 

Así, Achille Mbembe nos hace mirar nuestra «idea» de negro que nace de una irrealidad que el propio hombre blanco ha ideado (Frantz Fanon sugería que el negro había sido fijado a través de la mirada del blanco; una figura urdida a partir de «mil detalles, anécdotas, relatos»). El pensador camerunés comienza a deconstruir nuestro imaginario poblado de imágenes que han ido llenando la cavidad vacía del negro. Como ocurre también con África: «Desde este punto de vista África no existe más que a partir del texto que la construye en cuanto que ficción del otro» (Mundibe).

Puesto que el negro fue considerado mera carne, en cuanto cosa —pensemos en tamaña atrocidad—, era impensable que fuera capaz de elaborar ningún pensamiento. Se le cosifica, se le niega. Todo esto, queremos creer, forma parte del ayer, y sin embargo todos sabemos que sigue formando parte del día a día más contemporáneo hasta extremos insospechados, como nos va a hacer saber Mbembe a través de este libro. El racismo, como poder de desviación de lo real, se sostiene a partir de simulaciones y máscaras. Pero el negro puede oscilar entre no ser nada o ser el «limo de la tierra» al encuentro con la naturaleza. De la depreciación al delirio, ahí es nada.

Era impensable que el negro fuera capaz de elaborar ningún pensamiento. Se le cosifica, se le niega. Todo esto, queremos creer, forma parte del ayer, y sin embargo todos sabemos que sigue formando parte del día a día más contemporáneo

Este libro nos habla sobre todo de una red de ficciones, de la elaboración de sucesivas máscaras, siendo una de las más supremas la que esconde el nombre de «África». A partir, alrededor de ella, se iba produciendo una habituación al racismo, una socialización, que se fue apoyando también en diversas manifestaciones artísticas que propiciaron ese tan buscado toque exótico, ya fuera a través de la poesía (Baudelaire y su amante negra) o la pintura (Matisse o Picasso y su «guiño a la fantasía de una sexualidad femenina negra devoradora»).

Mbembe nos traslada desde la plantación, como sistema que después se ha consolidado e impuesto en otras épocas como en el apartheid y en el colonialismo, a la colonia. Todo girando en torno a la raza, que no existe sino a través de eso que «no vemos», que es la expresión de una resistencia a la multiplicidad y que obedece a una «inquietud sexual». Y también nos adentra en la literatura y en las obras de escritores que, como Sony Labou Tansi, escriben sobre una humanidad saqueada que, inclusive a las puertas de la muerte, negándose a ser únicamente carne, hace uso de la palabra como último aliento.

Y a todo esto, ¿cómo se ve el propio negro? A fuerza de reflejarse constantemente en un espejo parece necesitar encontrar su propia identidad. ¿Se ve a través de la diferencia? ¿Se encuentra habitado por una especie de doble? Esclavitud, colonialismo, apartheid, cimentaron el vaciamiento pero, ¿hasta dónde perduran las heridas que procuraron? La larga sombra del negro en cuanto objeto, cosa, carne, mercancía, moneda, ¿qué proyección tiene hoy en día?.

Mantiene Mbembe que Europa como tal está desapareciendo. Sus ideales y valores ya han caducado. Se asoma otra hegemonía diferente. Descubre que el devenir negro del mundo se anuncia desde hace tiempo. El negro ya no se circunscribe únicamente a las personas de color. El neoliberalismo, el capitalismo, están construyendo a los renacidos «negros».

Los nuevos tiempos traen nuevas maneras de «ser negro». El racismo, que separa y anula, se deja ver en innovadores métodos de futuro, como los de la genética, que aseguran la selección, afirmando que se va a poder elegir y dejar de elegir (anular) algunos rasgos. Aparece el ser humano como cosa animada, como dato digital. «El negro no existe en sí mismo. Está producido constantemente».

Los nuevos tiempos traen nuevas maneras de «ser negro». El racismo, que separa y anula, se deja ver en innovadores métodos de futuro

La negación se ha vuelto planetaria. Ha ganado la economía de las sombras. Son los nada. Los que no existen. Los desheredados que ni siquiera tienen acceso a una situación que les permita salir del abismo en el que están. El colonialista era quien decidía a quién se veía y a quién no. De la plantación y la colonia a los muros infranqueables que se elevan separando, apartando, dejando fuera y excluyendo. Refugiados, algunos de los nuevos negros. Creemos que hablamos de cosas del pasado y la esclavitud se sigue produciendo en la cadena capitalista, ante los grilletes del trabajo deshumanizado. El ser humano como mercancía, incluso carne, vaciado de cualquier contenido. Es un valor comercial. La raza se percibe desde otra perspectiva. Mientras permita separar y colocar a cada cual en su sitio persistirá la ficción necesaria.

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Achille Mbembe ha escrito un ensayo con una prosa prodigiosa que se retuerce para encontrar la palabra precisa, aquella que consigue encuadrar conceptos esquivos, logrando acorralarlos y cercarlos. En «Crítica de la razón negra» algo tan sin consistencia como es la raza se nos aparece desde cientos de prismas diferentes, a través de su apabullante realidad, consiguiendo  que lleguemos a entender hasta qué punto la palabra «negro» ha comenzado a desvelarse como el vocablo más adecuada para designar también a nuestro alrededor a miles de personas a las que se les exige guardar silencio y no ser vistas. En un esfuerzo último por no permitir que la fantasía en la que se cimenta se haga añicos. Y que el espejo se vuelva sobre su imagen.

Un comentario en “CRÍTICA DE LA RAZÓN NEGRA, SOBRE RACISMO CONTEMPORÁNEO

  1. […] postcolonial y ahora puestas en práctica en todas partes. Mbembe va más allá y en el libro ‘Crítica de la razón negra‘ describe aquel momento en el que desaparece la diferencia entre el ser humano y la […]

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