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Érase una vez en Dakar

Ya hace seis mil años que llegaron los primeros pescadores buscando alimento y hogar a sus costas. Guerras, conflictos y la colonización francesa acabaron configurando un lugar que hace apenas siglo y medio no era más que un puñado de chozas.

Decimos en nuestro editorial:

Una afirmación rotunda: las grandes ciudades africanas no existen para formar una suerte de segunda división o liga B de los destinos mundiales. De Ciudad del Cabo a Nairobi y de Lagos a Dakar, son uno de los antídotos frente a la mirada neocolonial que, conscientes o no, llevamos en nuestro equipaje. Existen, también, para ser vividas y disfrutadas más allá de las postales turísticas estandarizadas, que, en el caso del África negra, deben llevar siempre la preceptiva jirafa, el no menos importante baobab, el acostumbrado tambor ancestral y un destacado atardecer rojo.

Se llama Ndakaaru en la lengua wólof, la lengua mayoritaria de sus habitantes. En Occidente la conocemos como Dakar y es caótica, apasionante, extrema, ruidosa, llena de contrastes, de excesos, de aristas y de lugares y personas insólitas y fascinantes.

Veinte artículos, casi en su totalidad obra de autores locales, contados en primera persona, de primera mano. Música, filosofía, lengua, cine, gastronomía, fotografía, antropología, urbanismo, sociología, arte, política, un mapa interactivo, decenas de imágenes entre fotografía y dibujos.

Bienvenidos a Dakar, nuestro nuevo 360º en ALTAÏR MAGAZINE. Pasen y lean.