Publicado el

Mirada de la semana: Magdalena Correa

Magdalena Correa
Níveo – Villa de las Estrellas (Antártida)

Antiguamente, en los mapas del mundo, sobre océanos y continentes aún desconocidos, se dibujaba una gigantesca serpiente marina acompañada de una leyenda en latín que rezaba «Hic sunt dracones», es decir «aquí se encuentran dragones». Era un modo de señalar que aquellos eran territorios inexplorados, aún no cartografiados, y por lo tanto peligrosos y mitificados.

«Me mueve mirar y detenerme en aquellos espacios geográficos y humanos aislados y desconocidos que coexisten de manera habitual y real a nuestra vida cotidiana, pero que no son objeto de nuestra preocupación porque vivimos instalados en la comodidad y no necesitamos preocuparnos por su existencia y porque en muchos casos, dadas las dificultades para acceder a ellos, simplemente no figuran en los mapas.»

Es parte de la declaración (artística y de principios) que la chilena Magdalena Correa incluye en su página web, donde se recogen muchos de sus trabajos fotográficos, de sus vídeos y los catálogos de algunas de sus exposiciones.

En el siglo xxi no quedan espacios por cartografiar en la superficie terrestre. Los nuevos dragones no señalan lo desconocido en los mapas, sino los lugares que el ser humano y la sociedad han decidido voluntariamente olvidar. Ahí ya no hay dragones, ahí simplemente ya no hay nada. Magdalena Correa decide entonces llevar su máquina fotográfica a esos lugares invisibles, aislados, inhóspitos y, sin embargo, habitados por personas en condiciones extremas y en la más absoluta precariedad, la mayor parte de las veces. Magdalena Correa se marcha a esos lugares y se invisibiliza con el resto de sus pobladores para después, paulatinamente, sacarlos de nuevo a la luz, a los mapas, a través de sus fotografías.

Magdalena Correa2
Gobi-Atacama

Villa de las Estrellas, única población de civiles que vive de forma estable y permanente en la Antártida; la XI región de Aysén, a la que se llega siguiendo el trazado de la Carretera Austral que Pinochet comenzó a construir en 1976 con el trabajo de esclavos disfrazados de soldados en servicio militar; los desiertos de Atacama, en Chile, y de Gobi, en China y Mongolia; el pueblo de La Rinconada, en Perú, y su mina de oro de otro tiempo. Son algunos de los lugares donde Magdalena Correa ha borrado las serpientes de los mapas y ha dibujado los contornos de sus casas y de sus habitantes, que están ahí aunque nos empeñemos en no verlos.

Página web de Magdalena Correa