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Lápices contra la censura, un Paso de Ana Salvá

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Tailandia no es el paraíso, por Ana Salvá

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Contra lo que se piensa, Tailandia no es el paraíso del mundo transexual. Los distintos testimonios que recoge Ana Salvá, periodista afincada en Bangkok, en nuestro 360 «A bordo del género», demuestran que la real aceptación de la cuestión es un tema pendiente en el país asiático. Aquí dejamos un adelanto para nuestros lectores del blog.


Kath nunca pensó que su aspecto sería un obstáculo para conseguir un trabajo en la Universidad de Thammasat, una de las más liberales en Tailandia. Después de trabajar como profesora externa durante cuatro años en esta institución pública, solicitó un puesto permanente y esperó varios meses para ver si su candidatura había sido aprobada. Su sorpresa llegó cuando el Comité Administrativo la rechazó por utilizar un «lenguaje inapropiado en las redes sociales que afecta a su imagen como profesora universitaria». La actividad en las redes sociales no es parte de los criterios oficiales considerados para trabajar como profesora en Thammasat. Esta es la razón por la que Kath, que es la primera profesora universitaria transexual que habla abiertamente sobre su identidad en el país, afirma que la decisión se basa en su género. «Voy a ir a los tribunales. Me rechazan porque buscan un motivo para hacerlo, el Comité son personas mayores y muy conservadoras», dice enfadada.

Tailandia tiene la fama internacional de ser uno de los países más tolerantes del mundo respecto a la comunidad transexual y es el destino extranjero más popular para los pacientes que buscan someterse a la cirugía de reasignación de género. Sin embargo, muchas personas trans se encuentran excluidas del mundo laboral y relegadas a realizar exclusivamente trabajos relacionados con el entretenimiento o el espectáculo.

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Los que consiguen un empleo además se encuentran pronto con un techo de cristal. Aún teniendo las mismas cualificaciones que otros compañeros, son tratados con menos seriedad, se les niegan ascensos y están completamente excluidos de los altos cargos ejecutivos. Algunas veces, también son acosados sexualmente.

La desigualdad continúa aún cuando trabajan en el sector público, trabajos en los que se ven obligados a llevar ropa y uniformes que corresponden a su sexo de nacimiento. «Me piden que lleve ropa de hombre», asegura Yollie Yollada, una conocida transexual que encabeza su lucha por la igualdad desde la Asociación Femenina para Transexuales, de la que es presidenta.

Kath es la primera profesora universitaria transexual que habla abiertamente sobre su identidad en el país. (Fotografía cedida por Kath)
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