Publicado el

Mirada de la semana: José Manuel Navia

Puerto Lápice. © José Manuel Navia

«Este es el mejor oficio del mundo, incluso con crisis. El mejor. Es un oficio en el que te pagan por mirar y por estar ahí.  A un escritor pueden pagarle por escribir sobre una guerra en la que no ha estado, por ejemplo. Un dibujante puede dibujar algo que no ha visto. Un fotógrafo no. Un fotógrafo tiene que estar ahí, esa es la droga de la fotografía, ese es el morbo de la fotografía. Es algo impagable.  A mí eso me sigue emocionando.»

Si algo define a José Manuel Navia como fotógrafo es, precisamente, esa emoción por el «estar ahí», ese vínculo completamente visceral que tiene el autor de la fotografía con el aquí y el ahora, con el momento preciso. Y también ese componente de lo inesperado, de saber que no importa cuánto prepares e imagines la foto: luego la realidad la colocará en su sitio.

Pero hablar de José Manuel Navia, uno de los nombres de referencia de la fotografía en España en el último medio siglo, es una de esas obviedades que no se deberían cometer, aunque sea inevitable querer hablar de él. Siempre es mucho mejor escuchar lo que el fotógrafo tenga que decir.

Nos hemos acordado de José Manuel Navia precisamente hoy por el libro que acaba de sacar junto al escritor Julio Llamazares y el dibujante David de las Heras, un Atlas de los lugares imaginados por la literatura española, que por imaginados que sean siguen teniendo una equivalencia real en el paisaje de la Península Ibérica. Y más allá de los lugares que busca y encuentra Llamazares, José Manuel Navia ha hecho su propia búsqueda de los lugares a los que Cervantes hizo ir a Don Quijote, con la voluntad de encontrar los rostros, los gestos y las voces de las personas, humildes en su mayoría, que pueblan esos lugares en esta dimensión —la no literaria— de la realidad.

Dice José Manuel Navia:

«El reto era enfrentarme sin reservas, una vez más, a la difícil y apasionante relación que se establece entre imagen y palabra, entre fotografía y literatura, siempre sobre la base de la importancia que, como fotógrafo, concedo a la idea de huella frente a la de aura, es decir, a buscar esa revelación o «aparición de una cercanía, por lejos que pueda estar lo que la dejó atrás», en palabras de Walter Benjamin.»

Antigua venta de las Guadalerzas. © José Manuel Navia

Ese vínculo que hace entre literatura y fotografía, siempre presente en sus fotografías, convierten a José Manuel Navia en el mejor exponente de una forma narrativa de fotografíar, un puente nítido y sólido que une los universos inventados con la realidad más prosaica. Realidad y literatura aparecen así como dos entidades que se enfrentan en igualdad, tamizadas por la maestría del fotógrafo.


Blog de José Manuel Navia

Consejos de fotografía

El viaje de Don Quijote