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Cerrando el año entre viajes y crónicas

Ya llevábamos algunas semanas apareciendo en las redes, haciendo Voces, creando Pasos, avisando de que llegábamos. Anunciando que empezaríamos por irnos a México pero que eso solo era el principio. Entonces, un 3 de julio, nos presentamos en sociedad, en la librería de siempre —nobleza obliga— para no olvidarnos de donde venimos, pero con el propósito firme de salir de sus muros y trasladarnos al resto de lugares de habla hispana. Nacía ALTAÏR MAGAZINE y nuestra nueva casa era la Red.

Lo dijimos desde el principio, como base inamovible: el nuestro es periodismo de largo aliento y de gran recorrido, «cada historia es repasada, leída, editada, y puesta en duda varias veces antes de ver la luz. Lo mismo con cada fotografía, con el orden en el que van colocadas para fortalecer la narración; con el audiovisual ocurre del mismo modo. No precipitarnos es una decisión tomada a conciencia: si no trabajamos duro para entregaros las mejores historias, ¿por qué habríais de acompañarnos?».

Y a pesar de ello, en apenas medio año hemos producido tres monográficos completos y complejos sobre tres puntos muy diferentes del globo (México, Cerdeña y Dakar); numerosos Pasos reinventando los géneros, donde mezclamos crónica y reseña, ficción y ensayo, ilustración y prosa; y decenas de Voces de todo el mundo contando sus realidades, publicadas en abierto y gratuitas para todos los lectores. Esto es un pequeño resumen de todo ello, de lo que ALTAÏR MAGAZINE quiere ser y ha ofrecido a sus lectores:

–       En nuestros monográficos hemos ensayado nuevas formas de contar los lugares, usando nuevos formatos, como el mapa interactivo de contenidos sobre Dakar que presentamos en su 360º. También hemos dado la relevancia que se merece a la fotografía, buscando que no sea una simple ilustración sino un modo más de narrar, como la sorprendente historia de los Luchadores del polvo de Lizeth Arauz en nuestro especial sobre México. Y por supuesto no olvidamos a nuestros autores, que cuentan la realidad desde dentro y no como meros visitantes: desde Ana Claudia Rodríguez haciendo una crónica tanto personal como histórica de la emigración sarda en Argentina, hasta Simona Manna, ilustrando todo un territorio a partir de una conversación íntima y familiar. Por no hablar de nuestra apuesta por la producción local en nuestro 360º sobre Dakar, donde por una vez África no está contada desde Europa, sino desde dentro, con las voces de intelectuales como Boubacar Boris Diop, Oumar Ndao, Ken Bugul y muchos otros.

–       En nuestros Pasos hemos tenido el privilegio de contar, entre muchos otros, con dos de las mejores plumas en español a la hora de hablar y reflexionar sobre la literatura de viajes. Jorge Carrión y su serie de «La tradición inquieta», con grandes escritores y viajeros como Juan Goytisolo o Jan Morris; y Gabi Martínez y sus artículos a medio camino entre la narración y la crónica, como aquel texto espectacular sobre el zoólogo Vicente Uríos y la «resurrección» de algunas especies extintas. Eso son los Pasos en ALTAÏR, una revisión de los modos de contar, que tan bien ejemplifica el reportaje que dedicó Ralph Zapata Ruiz a la pobreza en el valle peruano de Lares: directo, preciso y sin melodrama.

–       Y nuestras Voces, nuestra cara más visible, textos en abierto y gratuitos para todos los lectores donde caben desde reseñas, como la de Belén Herrera sobre Un dragón latente de Norman Lewis, hasta crónicas de eventos relacionados con Altaïr, como la que dibujó —sí, dibujóPedro Strukelj cuando nos visitó el escritor Marcello Fois. Un espacio para voces del periodismo viajero latinoamericano, como Carolina Reymúndez y su «fin de la veranada» en Chile. Un espacio también para la producción propia de ALTAÏR MAGAZINE, como ese viaje mágico, literario y árido que hicieron nuestras redactoras por la soledad de Sobrepuerto, en el Pirineo aragonés.

Medio año. Seis meses que nos han parecido una vida, la primera de la que vamos a vivir con nuestros lectores y nuestros autores. Porque ALTAÏR MAGAZINE no es solo «una revista de viajes»: es una manera de entender el viaje, el periodismo y la vida.

¡Feliz 2015 a todas y todos!

 

 

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Juan Goytisolo y el viaje hacia el otro

Carrión-Goytisolo-recrote-blogEn un texto dedicado al pequeño pueblo barcelonés de Arenys de Munt, uno de los teatros de su infancia burguesa, Goytisolo evocaba la definición benjaminiana de la memoria como puesta en escena del pasado. Quien recuerda se convierte más en topógrafo que en historiador. Poner sobre un mapa los espacios de su obra supone acumular puntos rojos en las ciudades norteamericanas de cuyas universidades ha sido profesor; y en los países de América Latina por donde ha viajado más como escritor invitado que como cronista.

Cuando Juan Goytisolo incluye una página en árabe al final de su novela Juan sin tierra está marcando una distancia consciente con su patria de nacimiento, con España, con Barcelona. Goytisolo se marchó por primera vez en los años cincuenta y desde entonces sus viajes son siempre viajes de alejamiento, de vivir en otra parte, de escribir en otra lengua, de ser otro.

Y a pesar de todo ello, dice Jorge Carrión que «ha trabajado siempre en contra de España. Es decir, nunca ha permitido que España dejara de tener un papel preponderante en su literatura. En las primeras novelas, más o menos inscritas en el realismo social, Barcelona y el estado franquista son los escenarios inevitables». La contradicción de marcharse y de escribir para el otro sin poder dejar nunca de ser él mismo y de reconocer Barcelona como su propia ciudad. «De algún modo, en los sesenta, mientras se estaba alejando, ya intuía que el vínculo con Barcelona era para siempre».

En un momento en el que el nombre de Goytisolo está en boca de todos por su flamante Premio Cervantes 2014, Carrión rescata su faceta de viajero para su serie de «La tradición inquieta». Y tal vez sea el más personal de todos ellos, el que menos escribe de viajes para sus lectores previstos (sus compatriotas, con los que comparte lengua y tradición) y más para las personas de los lugares a los que viaja, los otros. Como dice el propio Carrión a propósito de Estambul Otomano:

Un libro de viajes sin viajes, es decir, con vida (con vivencias) y con libros (con lecturas), pero sin ruta (sin desplazamientos). Un libro sin presente, sin historias de personas que puedan sentirse heridas con el retrato, sin posibles lectores ofendidos en caso de traducción. Sin crítica.

Lee el Paso completo (solo suscriptores) de Jorge Carrión en ALTAÏR MAGAZINE: Juan Goytisolo o la contradicción.