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Los expulsados de la tierra, por Saskia Sassen

Plantaciones de palma de aceite en BorneoLa compra de tierras por parte de grandes empresas y gobiernos (llamado landgrabbing) expulsa a los habitantes tradicionales de su lugar en el mapa y a las tierras de su condición natural. En este ensayo de su última obra Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global (Katz Editores, 2015), la socióloga Saskia Sassen, Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2013, explica en nuestro 360º sobre Cartografías el fenómeno y cómo condiciona los mapas geopolíticos del mundo, hoy.


La adquisición de tierras de cualquier lugar por gobiernos extranjeros y empresas extranjeras es un proceso que se inició hace siglos en buena parte del mundo. Pero podemos detectar fases específicas en las diversas historias y geografías de esas adquisiciones. Un cambio importante se inició en 2006, marcado por un rápido aumento del volumen y la difusión geográfica de las adquisiciones extranjeras, así como por la diversidad de los compradores. Según estimaciones, entre 2006 y 2011 gobiernos y empresas adquirieron más de 200 millones de hectáreas de tierra en otros países. Buena parte de las tierras compradas están en África, pero hay una parte cada vez mayor en América Latina y, por primera vez desde el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, en varios países de Europa y Asia, principalmente Rusia, Ucrania, Laos y Vietnam. Finalmente, los compradores son cada vez más diversos, incluidos individuos originarios de países que van desde China hasta Suecia, y empresas de sectores tan diferentes como la biotecnología y las finanzas.

Lo que importa para mi análisis es ese cambio tan abrupto en el nivel total y el alcance geográfico de las adquisiciones de tierras por extranjeros. Eso representa una ruptura en una tendencia de larga duración y por lo tanto se convierte en un indicador de un cambio sistémico mayor, un cambio que va más allá de los viejos patrones de adquisición establecidos. Hay dos factores significativos que contribuyen a ese brusco aumento de las adquisiciones. Uno es la creciente demanda de cultivos industriales, principalmente palma para biocombustibles pero también cultivos alimenticios, esta última proveniente sobre todo de los estados del Golfo Pérsico y de China.

El segundo es que la creciente demanda de tierras y el notable aumento de los precios globales de los alimentos en la década de 2000 hicieron de la tierra una inversión deseable, incluso por razones especulativas. Hoy es de público conocimiento que ya desde 2006 los principales bancos estaban preocupados por indicios de la extraordinaria crisis financiera que estaba a punto de estallar. No es coincidencia que la tierra haya surgido entonces como destino de capitales de inversión, no solo por su materialidad (la cosa misma, y no algún derivado que representa la tierra) sino también como medio de acceder a una gama cada vez mayor de mercancías (alimentos, cultivos industriales, minerales raros y agua).

La adquisición de tierras en el extranjero no es un acontecimiento solitario. Requiere, y a su vez estimula, la formación de un vasto mercado global de tierras. Implica el desarrollo de una infraestructura de servicios igualmente vasta para permitir las ventas y adquisiciones, obtener propiedades o derechos de arrendamiento, desarrollar instrumentos legales apropiados e incluso presionar en favor de la creación de nuevas leyes para hacer espacio para tales compras en un país soberano. Se trata de una infraestructura que va mucho más allá de apoyar el mero acto de comprar: no solo facilita sino que además estimula ulteriores adquisiciones extranjeras de tierras. Ese sector de servicios especializados, cada vez más sofisticado, inventa nuevos tipos de contratos y formas de propiedad y crea instrumentos innovadores en la contabilidad, los seguros y la legislación. Ese sector especializado, a su vez, a medida que se desarrolla depende de ulteriores adquisiciones de tierras como fuente de beneficios. Estamos viendo los inicios de una mercancificación a gran escala de la tierra, que a su vez podría conducir a la financialización de la mercancía que seguimos llamando simplemente tierra.

La escala de las adquisiciones de tierras deja una vasta impronta en el globo. Se caracteriza por un enorme número de microexpulsiones de pequeños agricultores y pequeñas poblaciones, y por crecientes niveles de toxicidad en las tierras y las aguas que rodean las plantaciones construidas en las tierras adquiridas. Hay números cada vez mayores de personas desplazadas —migrantes rurales que se mudan a barrios míseros en las ciudades—, aldeas y economías de subsistencia destruidas, y a la larga, mucha tierra muerta.

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Cartografías: un mapa para leer el 360º de Altaïr Magazine (I)

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Collage de Mario Trigo para el artículo sobre cartografía imaginaria de Gabi Martínez

 

Cuenta Pep Bernadas en el editorial con el que se abre nuestro 360º monográfico sobre Cartografías:

«En 1375, cuando Abraham y Jafudá Cresques dibujaron el primer Atlas conocido, sacudieron en un pispás gran parte de las convenciones de su época. Los innumerables relatos de marineros y comerciantes, cartas, informes, pesquisas y trabajos acumulados durante años se condensaban allí, en minuciosas ilustraciones que mostraban a simple vista la superficie y el contorno de tierras y mares. Era una revelación al alcance de todos, fuesen letrados, iletrados, o hablaran otros idiomas, venía en un lenguaje cartográfico diáfano, en imágenes, cuya asimilación y retención eran inmediatas.»

Ahí empezó todo. El mundo entero metido en un pequeño espacio, reconocible de un vistazo, aprehensible. El mapa como instrumento para comprender lo que nos rodea, pero no sólo las distancias o los espacios, sino también el pensamiento o al propio ser humano. Decidimos hacer un monográfico sobre cartografía para hablar de nosotros mismos, para entendernos mejor. Y estos son algunos de los temas que tratamos:

VIAJE AL CENTRO DE GOOGLE EARTHSimon Sellars hace un recorrido filosófico y hasta melancólico por la herramienta cartográfica más popular del mundo, Google Earth, una aplicación que nos coloca en la perspectiva divina (miramos la Tierra desde 11.000 kilómetros de altura) para luego hacernos descender a los pequeños detalles que nos enseñan un mundo que es extremadamente parecido al nuestro, pero que en realidad es otro.

CARTÓGRAFOS DEL CIELO – Un paseo por la historia del mapeado de las estrellas contada por Natalia Ruiz Zelmanovitch, desde los griegos antiguos hasta los instrumentos que hoy nos permiten buscar exoplanetas donde soñar con una futura Tierra-2 poblada por seres humanos. La obsesión por la cartografía de la realidad llevada a cada extremo del universo.

MAPAMUNDI DE FICCIONESGabi Martínez transita por los territorios de las ficciones ideadas por escritores, cineastas, artistas y filósofos. Espacios imaginarios tan delimitados como los reales, con sus accidentes, su geografía política y sus zonas oscuras donde, tal vez, habiten dragones.

LOS AFGANOS AMAN LAS FLORES – No digas que crees conocer Afganistán si no la has vivido como Jon Lee Anderson, quien detalla con profusión la personalidad, psicología, relaciones, sociedad y espacialidad de una región del mundo fascinante y aterradora para Occidente a partes iguales.

EL GRINGO MÁS RARO DEL MUNDO – Y para conocer al gringo Jon Lee Anderson, reportero de The New Yorker y persona que habla todos los idiomas con acento, no queda más remedio que hacer lo que hicieron Paty Godoy y Pere Ortín: hablar con él durante horas y, sobre todo, escucharle sin perder ni un solo detalle. Y luego contarlo.

UN PASEO POR TURÍN – Buscando el breve recorrido que hizo Nietzsche desde su casa hasta el encuentro con aquel caballo de Turín que lo conmovió hasta enmudecerlo, Agustín Fernández Mallo viaja a la capital del Piamonte para tratar de unir los puntos que van desde el suicido de Cesare Pavese hasta el silencio de una década del filósofo alemán.

LOS EXPULSADOS DE LA TIERRASaskia Sassen, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2013, dibuja la destrucción de la condición natural de las tierras compradas por capitales extranjeros y de la expulsión de los habitantes tradicionales de su lugar en el mapa.

Y esto es solo una parte de todo lo que ofrece nuestro 360º sobre Cartografía. Pero no se queda aquí. Los mapas y las cartografías, en fin, tienen siempre la misma extensión que tiene la imaginación de los seres humanos…

360º de ALTAÏR MAGAZINE, monográfico sobre Cartografías.

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Cartografías: mapas con perspectivas novedosas

Editorial cartografías
(Editorial del 360º monográfico de Altaïr Magazine sobre Cartografías, por nuestro editor, Pep Bernadas)
¿Nos sirven los mapas habituales para mostrar las nuevas geografías que conforman el mundo de hoy? Tal vez no. O, por lo menos, no suficientemente.
En 1375, cuando Abraham y Jafudá Cresques dibujaron el primer Atlas conocido, sacudieron en un pispás gran parte de las convenciones de su época. Los innumerables relatos de marineros y comerciantes, cartas, informes, pesquisas y trabajos acumulados durante años se condensaban allí, en minuciosas ilustraciones que mostraban a simple vista la superficie y el contorno de tierras y mares. Era una revelación al alcance de todos, fuesen letrados, iletrados, o hablaran otros idiomas, venía en un lenguaje cartográfico diáfano, en imágenes, cuya asimilación y retención eran inmediatas.  Sus mapas reproducían  el escenario completo del orbe entonces conocido, observado desde su isla de Mallorca, en el corazón del Mediterráneo, para ellos el centro de la humanidad.

Siglos más tarde reencontramos el espíritu innovador de los Cresques en el esfuerzo de otros creadores que pugnan por entender y explicar con eficacia la complejidad de nuestro mundo, zarandeando conciencias y mostrando a quien quiera percatarse de ello que todo está cambiando a velocidad de vértigo y como nunca antes en la historia y requiere, hoy más que nunca y como reclama el gran ensayista mexicano Sergio González, de un esfuerzo por (re)humanizar los mapas desde un cosmopolitismo de la diferencia. Es lo que hace con sus historias uno de los más grandes reporteros de la actualidad, El gringo más raro del mundo, Jon Lee Anderson que, entre pausas de su ajetreada vida para The new Yorker, inicia sus colaboraciones con Altaïr Magazine y también es entrevistado por nuestro director Pere Ortín y Paty Godoy.

El experto en comercio internacional Jaime López, amparado en su dilatada experiencia en transportes marítimos, traza en La caja que cambió el mundo un mapa expresivo de los puertos y las rutas comerciales consagrados al intenso tráfico de contenedores, reflejando fielmente el croquis de la ordenación económica global; muestra un nuevo equilibrio cuyo centro ya no está, ni mucho menos, en aquel Mare Nostrum que un día fue el ombligo de la antigüedad. Y ni siquiera gravita sobre una Europa desposeída del que fue su rol dirigente. De nuevo la crudeza de la imagen supera la eficacia de la palabra y esculpe la evidencia: el Viejo Continente ya es periferia, Mediterráneo – El sexto continente – es una valla que separa el Norte del Sur, tal y como lo retrata el fotógrafo italiano Mattia Insolera

¿Nos damos cuenta de lo que significa?

Podemos pergeñar otras muchas cartografías que nos inyecten visualmente realidades nada abstractas con mayor contundencia que la lectura de un texto, sobran las posibilidades de elección: la socióloga estadounidense Saskia Sassen nos regala un texto exclusivo basado en su reciente libro Expulsiones (Ed. Katz) en el que reflexiona sobre la mecánica de los cambios globales asociados a las adquisiciones de tierras de cultivo en zonas empobrecidas; en Mapamundi de ficciones el escritor Gabi Martínez rescata lugares, imaginarios o no, inseparables de la literatura universal: de la Atlántida y Utopía a las andanzas de Marco Polo o las narraciones de Faulkner y Macondo; la periodista Natalia Ruiz, en Cartógrafos del cielo, transita por el firmamento estrellado apoyada en los últimos avances que nos dan a entender la posición del punto azul que es la tierra en el cosmos interminable; o el también periodista australiano Simon Sellars, en Viaje al centro de Google Earth, nos lleva a visitar los fantasmas escondidos en la herramienta cartográfica más usada de nuestro tiempo, tanto que parece, por momentos, sustituir a la realidad. Esa misma realidad a la que se enfrenta, de manera deslocalizada, Taiye Selasi, la inspirada inventora del exitoso término «afropolita» y que en Lejos de Ghana, cerca del mundo conversa con Mario Trigo y Paty Godoy sobre las nuevas (ya no tan nuevas) áfricas. Todo un número de cartografías en las que también nos acercamos a la ficción basada en hechos reales de Agustín Fernández Mallo, en su Paseo por Turín siguiendo la historia de Nietzsche, una frase susurrada y un caballo maltratado.

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Un número muy completo, con perspectivas novedosas, que también contiene las historias viajeras de Eva Cid -que nos lleva a las tierras ignotas de los videojuegos-, Bárbara M. Díez – que nos acerca a Las islas Diómedes, en el estrecho de Bering, a partir del trabajo documental de la mexicana Lourdes Grobet, y que supone un nuevo refuerzo en la apuesta vital de Altaïr Magazine: aprehender la realidad del mundo desde una mirada propia, nos empuja a hacerlo desde estas perspectivas novedosas, sobre el terreno y mochila al hombro o maleta en ristre, en complicidad  con nuestros autores que, juntos, nos ofrecen un nuevo 360º dedicado a visualizar las cartografías que necesitamos para tratar de entender algo de lo que nos sucede en este complejo y convulso s. xxi.