Publicado el

Una África diferente

Llega el segundo número en papel de Altaïr Magazine. 200 páginas de un nuevo monográfico que nos invita a visitar una ciudad «recorrida por una corriente subterránea de amor y odio», adorada en la nostalgia, llena de fuerza vital y de entropía y abierta al mundo: Dakar, la capital de Senegal.

Lo dice claro nuestro director, Pere Ortín, en el editorial del monográfico: «las grandes ciudades africanas no existen para formar una suerte de segunda división o liga B de los destinos mundiales. De Ciudad del Cabo a Nairobi o Maputo y de Lagos a Dakar o Douala, existen, también, para ser vividas y disfrutadas más allá de las postales turísticas estandarizadas».Y en este número vivimos y disfrutamos Dakar con la mirada de sus escritores (Boubacar Boris Diop o Ken Bugul), sus activistas (Fadel Barro y Cheikh Fall), sus animadores culturales (Sy Ken Aicha), sus diseñadoras de moda (Adama París)… Repasando la historia de barrios únicos como la Medina de Yossou Ndour y las biografías de líderes que hicieron del Senegal moderno lo que es: Leopold Sédar Senghor y Cheikh Anta Diop. La Dakar, en fin, de la comida tradicional, de la lucha senegalesa que llena estadios, de las fotografías de Mamadou Gomis, que ilustran en exclusiva este número y nos llevan a pie de calle, entre los dakareses.

Dakar, un océano «donde nada millones de personas» y que, por encima de «los clichés del afropesimismo» se levanta como una ciudad fascinante y contradictoria como la propia vida.

¿Cómo conseguir el magazine en papel? Desde ya, en la librería Altaïr y en otras librerías especializadas de toda España*; online, en nuestra tienda virtual, o con una de nuestras suscripciones, creadas a medida de tus necesidades y tus viajes: papel, web magazine y premium.

Si tienes cualquier duda, escríbenos a suscripciones@altairmagazine.com o llámanos al (+34) 933 42 71 71.

*Aquí la lista completa de librerías:

En toda España: Casa del Libro, el Corte Inglés, FNAC / En Catalunya: Abacus / En Euskadi: Elkar

A Coruña: 7 mares / Badalona: Saltamarti Llibres /Banyoles: Llibreria Forum / Barberà del Vallès: LLar del Llibre – Baricentro / Barcelona: Al Peu de la Lletra, La Central del Raval, Llibreria Guia, Llibreria Horitzons, Laie, Nollegiu, Llibreria Pau Bosch, Santos Ochoa /Berga: Llibreria Huch / Bilbao: Librería Tintas / Burgos: Música y Deportes, Sedano / Calella: Llibreria La Llopa /Cambrils: Galatea / Cardedeu: Badallibres (Bestiari) /Castellón: Argot / Cerdanyola del Vallès: Llibreria Aranya / Figueres: Viñolas, Llibres & Viatges / Girona: Llibreria Geli, Ulyssus / Granollers: La Gralla (Bestiari) /Hospitalet de Llobregat: Perutxo (Rambla Just Oliveras) / Igualada: Llibreria Aqualata (Bestiari), Llibreria Cal Rabell / La Seu d’Urgell: Fiord Llibreria de Viatges /León: Librería Iguazú / Les Franqueses del Vallès: L’Espolsada Llibres / Lleida: Llibreria Caselles / Madrid: Desnivel, Deviaje, Tierra de Fuego / Málaga: Mapas y Compañía, Librerías Prometeo y Proteo / Manresa: Parcir / Mataró: El Tramvia de Mataró (Bestiari) / Mollerussa: Llibreria Dalmases (Bestiari) / Mollet del Vallès: Llibreria L’Illa (Bestiari) / Palma de Mallorca: Born de Llibres, Embat / Pamplona: Librería Muga / Reus: Galatea, Llibreria Gaudí / Rubí: Llibreria L’Ombra, Racó del Llibre (Bestiari) / Sabadell: Llar del Llibre /Salamanca: Victor Jara / San Sebastián: Librería Hontza / Sant Celoni: Llibreria Alguer Set, Els Quatre Gats /Sevilla: La Extra·Vagante, Ultramar / Sant Cugat del Vallès: Alexandria Llibres (Bestiari) / Santa Coloma de Gramanet: Llibreria Carrer Major (Bestiari) /Tarragona: La Capona (Bestiari) / Tortosa: Llibreria La 2 de Viladrich / Valencia: Librería Patagonia / Valladolid: Librería Beagle / Vic: Muntanya de Llibres / Vilafranca del Penedès: Llibreria Cusco, Odissea Llibres y Música (Bestiari), Llibreria Rafols / Vilanova i la Geltrú: Llorens Llibres, La Mulassa Vilanova (Bestiari) / Vilassar de Mar: Llibreria Index / Zaragoza: Librería Cálamo

Publicado el

El fenómeno Wally Ballago Seck

Wally Seck 1

Por Jordi Brescó

Llegaba al Poble Espanyol de Barcelona con el tiempo justo y entré en el recinto a pasos apresurados. Cuando me identifiqué como periodista en la puerta me calmaron: «Tranquilo, Wally aún no ha llegado. Tómatelo con calma. Los senegaleses van a su ritmo.»

Los senegaleses van a su ritmo… ¡Y que lo digas!

El teatro dónde el cantante de moda en Senegal tenía que realizar su rueda de prensa estaba prácticamente vacío. A dos minutos de la (teórica) hora de empezar. No conseguía entenderlo.

Todo el mundo estaba fuera: por cada rincón del Poble Espanyol encontraba pequeños grupos de jóvenes senegaleses comentando la jugada. Todos iban vestidos como un pincel. Siempre les he envidiado por eso: a esa gente todo le queda bien, se ponga lo que se ponga: Colores chillones, gorras de rapero, enormes gafas de sol, collares que llegan hasta el ombligo, pantalones arrapados como mallas, zapatillas de astronauta… Todo acompañado de peinados coloridos y de grandes dimensiones.

Todos arreglados cómo si salieran de fiesta. De hecho, yo aún no lo sabía, pero esa era su intención. Aunque fueran las seis de la tarde. Aunque el evento al que acudían fuera una «rueda de prensa».

Dentro del teatro, un DJ amenizaba la espera con las canciones del senegalés del momento: Wallly Ballago Seck. Nacido en Dakar hace 31 años, Wally iba para futbolista. Probó suerte en Francia, en Londres y en Italia, pero su sueño no llegó nunca a convertirse en realidad. Al volver a casa, su padre le tenía preparado otro objetivo que perseguir: el de continuar con su legado como gran músico senegalés.

Wally Seck 2Sacó su primer single en 2007 y en 2010 su primer álbum, Voglio. En 2012 produjo su segundo, Louné. Su creciente éxito le llevó a actuar en importantes salas como el Gran Théâtre National o el Zenith de París, y con su tercer álbum, Xel, Wally terminó de explotar. Ahora encara su reto más ambicioso: realizar un concierto en el mítico recinto de París-Bercy, dónde este año, entre otros, también tocarán Bruce Springsteen, Adele y Paul McCartney. Sin presión, Wally…

El teatro barcelonés se iba llenando poco a poco mientras los jóvenes asistentes pasaban el rato bailando. Lo hacían siguiendo una especia de protocolo por turnos: una chica a mi derecha se levantaba, bailaba de pie durante cinco segundos y se volvía a sentar. Seguidamente, otra chica dos filas más adelante imitaba a la primera, y al sentarse se levantaba un chico a mi derecha, y así sucesivamente. Yo temía por si llegaba mi turno… cosa que afortunadamente nunca sucedió.

El tiempo pasaba pero las sonrisas nunca desaparecían de los rostros de los asistentes. Wally hacía una hora tarde, pero allí nadie se inquietaba. No podía entenderlo. Luego lo recordé: «los senegaleses van a su ritmo».

CTA-premium-con-precio

Finalmente llegó el momento más esperado. Wally apareció acompañado por toda su tropa, y en el teatro se desató la histeria colectiva. Gritos, flashes, lágrimas, selfies, bailes e incluso una señora entregando su criatura al cantante. Periodistas senegaleses luchando por conseguir el mejor plano de Wally mientras la cónsul de Senegal en Barcelona, Claudia Vila de Font-Riera, intentaba abrirse paso entre la muchedumbre. El DJ pedía calma y que todo el mundo se sentara: habían pasado ya una hora y veinte minutos y temía que les echaran del recinto. Supongo que los responsables del teatro ya estaban avisados de que los senegaleses van a su ritmo.

Publicado el

Un año de 360º

«Monografías de viajes desde otros ángulos»
La obsesión constante que ha guiado nuestra andadura por este primer año de Altaïr Magazine ha sido la de observar la realidad siempre desde un prisma diferente al habitual, desde otro punto de vista. Para ello hemos tirado siempre de una de nuestras bases más firmes ideológicamente, en nuestro periodismo: para poder contar primero es necesario escuchar. No se trata de que nosotros, occidentales, vayamos a «descubrir» otros lugares del mundo a nuestros lectores. Se trata de que los habitantes de esos otros lugares sean los que nos cuenten cómo es el sitio en el que viven. Periodismo de viajes de dentro hacia fuera, y no al contrario.
Han sido cinco monográficos 360º durante este año que nos han llevado por México, Cerdeña, Dakar —donde además todos los artículos han sido hechos por senegaleses, habitantes de la capital—, Paraguay y, finalmente, ese triple salto mortal sin red que hemos dado con nuestro último monográfico sobre Cartografías.
Es difícil para nosotros, la Redacción, no mirar con especial orgullo las entrevistas que hemos incluido en nuestros monográficos. Cómo olvidar aquella conversación con Juan Villoro donde se preguntaba sobre qué sería de México si fuese un país normal; o la fascinante entrevista con la afropolita Taiye Selasi, novelista oriunda de muchos sitios a la vez; o la charla enérgica y a ratos delirantemente divertida, a ratos dolorosamente seria, con el gran Jon Lee Anderson; o esa conversación pausada e inolvidable con el escritor senegalés Boubacar Boris Diop, que además hizo para el monográfico sobre Dakar un formidable artículo político-lingüístico que, como dice Mario Trigo, nuestro redactor jefe, «hablando de dos figuras clave habla de toda la descolonización, de su propia generación africana y permite ver varias dimensiones extra de Senegal».
Belén Herrera, responsable de administración editorial, se queda con esa «caja que cambió el mundo», el texto sobre los contenedores de carga que escribió Jaime López para el monográfico sobre Cartografías. «Me leí el artículo con la boca abierta como una niña flipando con la historia de la cajita culpable de la globalización, y de cómo el aburrimiento dio origen a un invento tan simple como trascendental», confiesa Belén.
No podemos despedirnos de este repaso por los 360º sin volver al texto preferido de muchos en la redacción. Ese en el que Simon Sellars habla de Google Earth y nos muestra exactamente el tipo de reflexión que  buscamos cuando pensamos en el viaje y sus alrededores:
[Google Earth] Es la expresión definitiva de lo que los cartógrafos llaman el punto de vista de Dios: el deseo de una objetividad visual absoluta en los mapas, presentando cada región del globo en su lugar correcto.
Esos son nuestros 360º: un deseo de objetividad que se componga de la suma de las subjetividades de los habitantes de los lugares a los que vamos. Un relato sobre qué significa SER de un lugar, mucho más que simplemente visitarlo.
Publicado el

Una mapa de voces

Mapa-blog-Voces

«¿Habremos recorrido ya todo el mundo?»

La pregunta se formula en la redacción de ALTAÏR MAGAZINE casi por casualidad, pero es pertinente: llevamos diez meses en marcha en esta nueva andadura digital del magazine y tenemos la sensación de haber estado en casi todas partes. Vamos al ordenador y abrimos nuestra sección de Voces y un mapa del mundo al lado y nos ponemos, como se hacía antes, a clavar chinchetas en él.

«Lo que más ha sido Sudamérica, ¿no?»

Esa sensación da, aunque hemos prestado especial atención a México, que después de todo fue el material de nuestro primer 360º monográfico. Pero también hemos recorrido lugares como El Salvador, a veces para hablar de feminismo, a veces para hablar de cementerios habitados; o Colombia, asistiendo a la ceremonia de los espíritus, o Bolivia, aprendiendo medicina indígena. «¿Y Norteamérica?» La hemos visto menos, pero nos ha dado tiempo de recorrer las llanuras de Utah o de buscar oro en Klondike, por ejemplo.

«¿Estás apuntando los países africanos?»

Siempre nos ha importado mucho conocer el continente más desconocido, dejar de acercarnos a él con paternalismo o desde un punto de vista pesimista, o colonial, y tratar de conocer a sus gentes y sus ciudades tal y como son, no como las dibujamos desde los prejuicios. Y para ello hemos buscado los temas de los que nunca se habla cuando se mira hacia el sur desde Europa. De la literatura de las mujeres del norte de África hasta la situación de la comunidad LGTB en el continente; desde la comida y la cocina en Senegal hasta los sonidos y las músicas que vienen de Mali.

«Lo más difícil ha sido siempre llegar a Asia.»

Todos decimos que sí con la cabeza, porque Asia está lejos geográfica y culturalmente, porque no tenemos el agarre del idioma ni los pasados comunes. Y a lo mejor por eso nos resultan fascinantes de un modo particular Japón o Indonesia, o Birmania. Para llegar a ellas tenemos las extensiones infinitas de Siberia —y hay quien hace escala viviendo tres días en la URSS—. Y aún más lejos nos queda Oceanía, donde nos hemos acercado a conocer la lengua de signos de los aborígenes de Australia.

«El problema de Europa es que todos creemos ya conocerla.»

Uno de nosotros dice que de eso nada, que aún nos queda muchísimo por conocer. ¿O es que acaso todo el mundo cree conocer los volcanes de Islandia y cada barrio de París? Si ni siquiera en España podemos decir eso, donde nos hemos recorrido la meseta con los pastores trashumantes, la marina gallega más salvaje o los pirineos en mulas, como se hacía antes.

Y sí. Echando un vistazo al mapa lleno de chinchetas nos damos cuenta de que hemos estado incluso en el profundo océano. Entonces, ¿habremos recorrido ya todo el mundo?

Nos reímos. No. Apenas acabamos de empezar.

Publicado el

Érase una vez en Dakar

Ya hace seis mil años que llegaron los primeros pescadores buscando alimento y hogar a sus costas. Guerras, conflictos y la colonización francesa acabaron configurando un lugar que hace apenas siglo y medio no era más que un puñado de chozas.

Decimos en nuestro editorial:

Una afirmación rotunda: las grandes ciudades africanas no existen para formar una suerte de segunda división o liga B de los destinos mundiales. De Ciudad del Cabo a Nairobi y de Lagos a Dakar, son uno de los antídotos frente a la mirada neocolonial que, conscientes o no, llevamos en nuestro equipaje. Existen, también, para ser vividas y disfrutadas más allá de las postales turísticas estandarizadas, que, en el caso del África negra, deben llevar siempre la preceptiva jirafa, el no menos importante baobab, el acostumbrado tambor ancestral y un destacado atardecer rojo.

Se llama Ndakaaru en la lengua wólof, la lengua mayoritaria de sus habitantes. En Occidente la conocemos como Dakar y es caótica, apasionante, extrema, ruidosa, llena de contrastes, de excesos, de aristas y de lugares y personas insólitas y fascinantes.

Veinte artículos, casi en su totalidad obra de autores locales, contados en primera persona, de primera mano. Música, filosofía, lengua, cine, gastronomía, fotografía, antropología, urbanismo, sociología, arte, política, un mapa interactivo, decenas de imágenes entre fotografía y dibujos.

Bienvenidos a Dakar, nuestro nuevo 360º en ALTAÏR MAGAZINE. Pasen y lean.