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«Qui êtes-vous, Boubacar Boris Diop?»

boubacar sepiaAunque no podemos vernos las caras —la cámara de su ordenador no funciona— la conversación empieza a fluir: comentamos su autoexilio voluntario en la tranquila cuidad de Saint Louis, donde se dedica a la docencia y en la que «aún se puede ver el mar»; detalles casi inconfesables relacionados con nuestra pasión común por el fútbol; la admiración compartida por la ironía de Borges; y, entre risas, de una antigua portada del número 16 de la ya desaparecida revista francesa Sépia que tengo en mis manos y dónde hace 20 años se le veía «muy joven» bajo un titular que sirve de inicio a esta larga conversación y preguntaba: «Qui êtes-vous, Boubacar Boris Diop?» 

Esa portada la tenía guardada Pere Ortín, nuestro director, y es la que ilustra esta entrada del blog. ¡La tenía guardada! Sí que se ve joven a Boubacar, quien con el tiempo se ha convertido en uno de los intelectuales de referencia de nuestro tiempo, no sólo africano, sino en todo el mundo. Novelista, ensayista, filósofo, periodista… ¿Quién eres, Boubacar Boris Diop?

—Soy la suma de los libros que he escrito, de las vidas que he vivido, de toda gente que he conocido y de las muchas experiencias que he tenido y que me cambiaron. Soy ese itinerario vital. Soy también un niño de la Medina de Dakar y eso es una forma de rebelión. Ser un niño de la Medina es, de algún modo, estar en disidencia perpetua.

A lo largo de la larga conversación que tienen ambos —bendito Skype, bendito Internet— van surgiendo paulatinamente los temas recurrentes de Boubacar Boris Diop: su nostalgia de la Dakar de su infancia, el gusto por la lectura aprendido de su padre; la convivencia de la revolución, la esperanza, el desencanto y el fracaso en sus libros; la influencia de las obras de Cheikh Hamidou Kane y otros autores senegaleses; y sobre todo el hartazgo del pesimismo occidental hacia África, de la condena previa que se hace del africano, señalado como sin futuro y fracasado antes de empezar siquiera a vivir.

En todos estos años reprocho al afropesimismo el querer juzgar y condenar a África tras sólo unos decenios de falsa independencia (después de siglos de relación destructiva con Europa). Es, al menos, prematuro.

Es imposible resumir aquí la profundidad y la complejidad de los temas tratados en la conversación entre Pere Ortín y Boubacar Boris Diop (¿Cuándo una entrevista deja de serlo para pasar a ser una conversación?). Queda aún en el tintero la relación con Europa, con Francia, el horror de la muerte en el océano buscando un futuro en el viejo continente. O la lengua, el abandono progresivo del francés en beneficio del wólof, en busca de poder expresar quién es en la lengua original de su tierra. Porque, como él mismo dice, «decidí cambiar al wólof para poder merecerme también el respeto de los demás. Se trata de incluir en el ámbito del saber y de la creación literaria a la inmensa mayoría de nuestro pueblo

Lee, mira y escucha la entrevista completa de Pere Ortín a Boubacar Boris Diop en nuestro 360º dedicado a Dakar en ALTAÏR MAGAZINE.