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Tlatelolco: el ave fénix del DF

Tlatelolco maíz baja

Para quienes habitan aquí desde hace 50 años, cuando fue inaugurado el conjunto habitacional, es fácil entender la repulsa que da a los capitalinos la simple idea de vivir en un sitio donde se asesinó a jóvenes a quemarropa, donde un edificio con 288 apartamentos se vino abajo, o donde, se dice, hay asaltos en cada jardín o pasillo.

Es difícil sobrevivir a la propia historia negra. El barrio de Tlatelolco, en México DF, lleva más de cuarenta años intentándolo. En noviembre se cumplieron cincuenta años de la creación del barrio, sueño del mejor lugar posible para vivir en la capital mexicana. En octubre se cumplieron cuarenta y seis años de una efeméride mucho más recordada, mucho más dolorosa: la de la matanza de entre doscientos y trescientos manifestantes por disparos del ejército en la Plaza de las Tres Culturas, hoy monumento silencioso que no deja olvidar.

Yo no recuerdo la primera ocasión en que pisé Tlatelolco. Lo conocía, o creí conocerlo, por los libros de la escuela primaria. Ahí se hablaba de su enorme tianguis (mercado) a donde llegaban productos de toda la cuenca de México. Era una especie de ensoñación de un pasado idílico entre lagos, adoratorios y el aire que Humboldt calificó como el más transparente del mundo.

Habla Arturo Páramo, periodista. Las celebraciones han pasado, los fastos han terminado y los recordatorios del dolor vuelven a ser los normales, y no los del aniversario. En ALTAÏR MAGAZINE dejamos que el polvo de las efemérides se aposente y Arturo va a Tlatelolco para ver que es lo que queda después de lo del 68. Y también después de lo que pasó en 1985.

El siguiente golpe duro, asestado por un mano diferente, sucedió el 19 de septiembre de 1985 a las 07:19 de la mañana. Un sismo de 8,1 grados en la escala de Richter cimbró los cimientos del edificio Nuevo León, crujió la estructura, reventó su alma de acero y lo derrumbó como un animal prehistórico herido de muerte.

¿Cómo se sobrevive a la propia historia trágica? El paseo del periodista por el barrio descubre nuevos florecimientos, nuevos recovecos que brillan, nuevas posibilidades. El barrio como ave fénix que, más que resistirse a morir, se empeña en resucitar.

«50 años de Tlatelolco, el faro del DF». Escribe Arturo Páramo y dibuja Mario Trigo. Un nuevo Paso en ALTAÏR MAGAZINE.