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Vino del nuevo mundo. La historia de la bodega Carrau

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Contamos en nuestro 360º sobre Montevideo la historia de las bodegas Carrau: situadas en el barrio Colón, a las afueras de Montevideo, cuentan con más de 250 años de historia entre Vilassar del Mar, en Cataluña, y Montevideo. Su recorrido va de la mano de una ciudad que puede ser contada a través de su puerto y de su comercio. Dejamos aquí un adelanto.


El día está más gris de lo normal, espirales de nubes cubrían hasta el horizonte. El Río de la Plata, que normalmente luce ese marrón submarino (una de las meriendas preferidas de los uruguayos, leche caliente con una barra maciza de chocolate que se derrite dentro), se ve más oscuro y como menos satinado. El tiempo ha aguantado bien los días anteriores, pero en Montevideo llueve mucho. Hasta en el mismo núcleo urbano, los solares de tierra seca están plagados de pasto. Todo es verde, de un verde cada vez más y más intenso conforme te alejas de la ciudad. Pero estamos en el barrio Colón: a las afueras, todavía lejos del campo. Nos dirigimos a Bodegas Carrau, una de las más grandes del Uruguay. Una empresa familiar cuya historia, centenaria y transfronteriza, viene desde Cataluña, en concreto desde la localidad de Vilassar de Mar.

Al llegar nos encontramos con una gran finca dividida en dos edificios: el de elaboración, producción e investigación —el del trabajo— por un lado; y el de maridaje y cata —el del hedonismo— por el otro. En una parcelita de los jardines exteriores, que pronto recibirán unos cuantos centímetros cúbicos de agua, como todos predecimos, pueden verse algunos viñedos. Todo, aunque no literalmente, huele a Uruguay, a vino y a carne —que en estos momentos empiezan a cocinar en el asador al aire libre—. Nos recibe Margarita Carrau, actual propietaria junto a sus hermanos, perteneciente ya a la décima generación desde que la tradición vitivinícola comenzó en su familia.

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Desconocen las raíces exactas de Carrau, pero según In Vino Veritas. La familia Carrau y el vino, el libro que narra la historia de la bodega,  «se cree que el apellido podría ser de la Francia del medievo y que el nombre significa “mezcla de cereales”; también piensan que podría provenir de picapedreros». Lo que sí saben, y con total certeza, es la fecha en la que todo comenzó: el 2 de abril de 1752. Este día Francisco Carrau compró la primera viña en Vilassar de Mar. Es este hecho el que consideran el origen de la tradición familiar. La primera semilla. Desde entonces, por herencia, «fue pasando de padres a hijos durante siete generaciones», hasta el crack del 29. Fue entonces cuando el abuelo de Margarita emigró a América y continuó elaborando vinos en Uruguay; las bodegas de España dejaron de funcionar.

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