Article voces
Iniciar sesión
A
  • Altaïr Magazine en Facebook
  • Altaïr Magazine en Twitter
  • Altaïr Magazine en Pinterest
Iniciar sesión
¿Aún no estás registrado?

LAS IMÁGENES BONITAS NO SON SUFICIENTES

Un diálogo con el fotógrafo Héctor Mediavilla
Pere Ortín

Héctor Mediavilla, fotógrafo documental en México, Congo y Mozambique, se descubre trabajo tras trabajo como un gran contador de historias visuales que se interroga sobre la identidad y los procesos históricos. Economista de formación, Mediavilla empezó a interesarse por la fotografía «a partir de los viajes». Con sus series de imágenes documentales, tan poderosas como bellas, cuestiona las respuestas más obvias a la hora de intentar entender la complejidad del mundo contemporáneo. 

 

Mediavilla cuenta que le gusta narrar las partes de las historias «que no se conocen». Es el caso de uno de sus trabajos más relevantes, relacionado con ese viaje forzado que es la emigración: Penélopes mexicanas. Se trata de un delicado estudio visual que se interroga por la «normalidad» con la que muchas mexicanas esperan la poco probable vuelta de sus hombres, que han emigrado a los Estados Unidos, y por cómo este «abandono» afecta a las estructuras familiares que han dejado atrás.

 Penélopes mexicanas es una muestra de esa idea que maneja este creador para intentar trabajar siempre desde «otras perspectivas» y responder a la pregunta clave que siempre se plantea al encarar cada uno de sus trabajos: «¿Qué puedo aportar yo aquí de más a todo lo que ya se ha dicho de esto?».

Los trabajos de Mediavilla en África se caracterizan por una incesante huida de tópicos que aún definen, en gran medida, la relación de la fotografía documental con las historias de ese continente y sus gentes. El fotógrafo acerca su lente, con mucha sensibilidad, a esa «vida cotidiana de un África que se mueve en distintas direcciones» y mucho más allá de los clichés de, como los plantea Héctor Mediavilla, «hambre, guerra, tribalismo de cartón piedra y animales».

S.A.P.E. (Société des Ambianceurs et Personnes Elégantes) es un libro de reciente (y primorosa) edición en el que Mediavilla plasma, de manera muy atractiva, esas ideas. Mediavilla se acercó a los sapeurs de Brazzaville, capital de la República del Congo (también en París) para documentar la vida y las ideas de esos hombres, de todas las edades, que encuentran en la ritualización comunitaria del estilo, la ropa y la elegancia extrema una fuente de orgullo, identidad, pacifismo y resistencia frente a las dificultades de la vida diaria.

Como explica Francesca Bayre, antropóloga visual de la Universitat de Barcelona, «las imágenes de estos hombres africanos son muy diferentes de la imagen de africanidad divulgada habitualmente. Hay algo en los sapeurs que los hace muy atractivos para públicos muy diferentes: tienen elementos mixtos de lo que se asocia comúnmente con África y Europa. Podemos ver la pobreza en los decorados: caminos de tierra, pequeñas casas mal arregladas y todo lo que, normalmente, se relaciona con los problemas de África (...) pero en esta conocida y tópica instantánea de África un grupo de hombres vestidos de manera muy elegante posan con orgullo frente a la cámara».

 
 

Uno puede tener la tentación de interpretar este consumo de «modernidad» como expresión de la inferioridad discutida por Frantz Fanon, pero sería una perspectiva muy parcial de un fenómeno tan complejo como la S.A.P.E. Puede que, como denotan las imágenes de Héctor Mediavilla y escribe Bayre, «se trate de una forma de apropiación de la alteridad europea para fortalecerse a ellos mismos y extraer fuerza vital de los otros, como una especie de magia». S.A.P.E. es un ejemplo magnífico de ese interés confeso del fotógrafo «por la identidad relacionada con los procesos históricos».

Grande Hotel, otra serie reciente de Mediavilla, nos lleva al edificio homónimo de la ciudad portuaria de Beira, en Mozambique: una estructura hotelera gigantesca y semiabandonada donde se resumen los sueños megalómanos del colonialismo portugués en África, las esperanzas rotas de las independencias y ese sencillo, básico e íntimo deseo humano de sus actuales habitantes de encontrar un «hogar».

 
 
 
 

Grande Hotel es hoy un «elefante blanco». El que fue uno de los hoteles más grandes, lujosos e impresionantes de África, hoy, décadas después de haber sido construido para el disfrute de los colonos portugueses, está habitado por más de 2.000 personas que viven una existencia compleja y sin, por ejemplo, agua o electricidad. La situación de las gentes que pueblan el Grande Hotel, esa combinación entre los lujos olvidados del pasado y las dificultades del presente, ha sido abordada por otros trabajos documentales (como la película de la directora de cine Lotte Stoops), pero Héctor Mediavilla —que además de las fotografías también desarrolla su propio trabajo de vídeo sobre este lugar y sus gentesnos ayuda a encontrar siempre un punto de vista diferente donde las imágenes son «herramientas» para «conocer el mundo, relacionarte con él y, tal vez, comprenderlo».

Grande Hotel es uno de los últimos trabajos de un creador interesado «en contar historias» al que, más allá del tópico, «las preguntas le interesan más que las respuestas» y al que las fotografías «bonitas» no le interesan mucho porque no son suficiente para tratar de entender la complejidad del mundo en que vivimos. 

Pere Ortín
Pere Ortín
«Oficio de periodista, humildad de viajero y mirada de documentalista». Lo escribieron de él en una reseña de prensa sobre uno de sus documentales. Alumno de la vida e investigador de lo humano, tiene claro que solo vemos lo que queremos ver; que la belleza —y la fealdad— está(n) en el ojo del que mira y que no vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. Tras sus trabajos en la prensa escrita, la televisión y el documental, hoy dirige Altaïr Magazine.