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100 AÑOS DE LA MEDINA DE DAKAR

1914-2014
Abdou Khadre Gaye

100 AÑOS DE LA MEDINA DE DAKAR

1914-2014
Abdou Khadre Gaye

Habríamos podido empezar la historia antes, en el siglo XV. Pero hagámoslo en el siglo XIX, más precisamente en el año 1817, que señala la toma de la isla de Gorée por parte de los franceses. A partir de esta fecha se establecieron relaciones de amistad entre ellos y los lebus de la península de Cap Vert. Se firmaron tratados entre los representantes de Francia y los de la república lebu; podemos citar el del 10 de octubre de 1826, regulando las intervenciones durante los frecuentes naufragios; el del 22 de abril de 1830, sobre las revisiones de los impuestos que los franceses pagaban a las autoridades de la península; y el del 10 de agosto de 1832, que cedía a los franceses un terreno situado en la punta de Bel Air.

Todo cambió la mañana del 25 de mayo de 1857. Ese día, tras haber asistido a la ceremonia del rezo en Bayé, actual Place de l’Independance, Auguste Leopold Protet —comandante por entonces de la isla de Gorèe— y sus tropas desfilaron por las calles de Dakar, como para acompañar a sus amigos musulmanes que festejaban el final del Ramadán. En realidad, se trataba de marcar la toma de posesión de Dakar, donde ondearía desde ese momento en adelante la bandera francesa. El mismo día del desembarco, Protet escribía lo siguiente al Ministro de Marina:

«Tengo el honor de informaros de que he izado el pabellón francés sobre el pequeño fuerte que hemos construido en Dakar (…) Para hacer el acto de posesión he aprovechado el día del Ramadán, que para la población indígena de la península es la mayor fiesta de todo el año…»

 
 
 

Se había consumado la ruptura. Son testimonio de ello las palabras del archivista Claude Faure: «Durante cuarenta años (1817-1857) las relaciones entre Gorée y la península de Cap Vert fueron las que existen entre dos potencias extranjeras». Por desgracia, las cosas acababan de cambiar. La historia había tomado otro rumbo. Tras la toma de posesión de Dakar, efectivamente, la prioridad de los franceses era que se aceptase su supremacía y llevar a cabo su viejo sueño de ocupar las tierras de la alta meseta (en francés «plateau»; de ahí el nombre del barrio) de la península. La política de compra y alquiler no bastaba para cumplir ese sueño; recurrieron a la requisición.

Fue así como en 1858 los pueblos de Kaay, Tannu Géej y Mbakkënë, situados sobre la costa oriental de la meseta, se mudaron a las dunas (tundd) más allá de la actual Rue Vincent. En 1887, mientras que Dakar se convertía en municipio de pleno derecho, todas las poblaciones autóctonas habían sido trasladadas a once pueblos dispersos entre esas dunas. De hecho, el Plateau estaba separado en dos zonas, una europea y una africana, por no decir una francesa y una lebu.

En 1900, una epidemia de fiebre amarilla golpeó la ciudad. Para los franceses fue un regalo: argumentando medidas sanitarias, pudieron recolocar, siempre un poco más lejos, a buena parte de las poblaciones autóctonas de esa zona estratégica de Plateau. La operación incluyó la quema de varios centenares de edificios. 

En 1905, el tratado llamado «Guy», negociado y ratificado por el gobernador Camille Guy —y cuya publicación levantó olas de protesta entre los lebu— fue para los franceses la ocasión para adueñarse de vastos terrenos que eran propiedad comunal del pueblo autóctono. Esos terrenos estaban situados en Bañul (Cabo Manuel) y Tundd (en el actual centro de la ciudad). La convención había sido firmada por el Sëriñ Ndakaaru —autoridad principal de los lebu de Dakar—, Alpha Diol.

En mayo de 1914 se declaró una nueva epidemia. Y de nuevo se exigió a los nativos que se desplazasen, pero en esta ocasión completamente fuera de Plateau, hacia Xuru Xan («la hondonada de Xan»), también llamada Tillén (por till, «chacal»), donde los franceses habían hecho construir un pueblo segregado que quisieron bautizar con el nombre de Ponty-Ville. Buena parte de la población autóctona se resignó al desplazamiento a causa de la intervención del morabito El Hadj Malick Sy, que le dio al pueblo el nombre de Madinatoul Mounawara —Medina— en recuerdo de la ciudad santa que acogió al Profeta Mahoma en el año 62. Pero no todos lo aceptaron.

 
 
 

El desplazamiento/exilio se detuvo a raíz de tres eventos que pararon los pies a los colonizadores en un momento en el que Europa estaba en estado de guerra. Para empezar, se produjo una revuelta, que estalló en el pénc (asamblea) lebu de Kaay Findiw, donde más de cinco mil personas armadas estaban listas para enfrentarse a los encargados de quemar las casas. Ese día, Abdou Cogna Diop, jefe lebu, declaró lo siguiente a las autoridades francesas: «Si prendéis fuego aunque sea a una sola barraca, dejaré el palacio del gobernador hecho cenizas». Entre otros líderes, se acusó a Youssou Bamar Gueye, referente religioso lebu, de ser instigador de la revuelta. Esto dijo al respecto Armand Angrand, notable estudioso mulato que llegaría a ser alcalde de Dakar en los años 30: 

 

Era un motín. En la Avenue Gambetta (actual Avenue Lamine Gueye), en la esquina con la Avenue Faidherbe, la policía se encontraba frente a una masa de tres a cuatro mil indígenas armados, que esperaban tan sólo una orden para tomar la ofensiva (…) Se suspendieron las operaciones y los lebus se dispersaron.

 

El segundo acontecimiento fue una intervención mística del Jaraaf Farba Paye ante los tres emisarios blancos que habían ido a convencerle de que escapara. Según su nieto, El Hadj Ibra Gueye Paye, actual Jaraaf, Farba Paye les enseñó la sangre de la ceiba gigante del pénc de Mbot clavando en ella su sable y les hizo oír el zumbido de las abejas guardianas de la ciudad. Los tres emisarios murieron en misteriosas circunstancias.

En último lugar llegó el «gran acontecimiento del comienzo del siglo», la elección de Blaise Diagne como representante de Senegal en el parlamento francés. Contribuyó mucho a calmar la situación y restablecer la justicia. En efecto, el primer diputado negro consiguió que los terrenos de Tundd volviesen a manos de sus legítimos propietarios, los pénc de los lebu. Fue como el cumplimiento de las oraciones-predicciones de El Hadj Malick Sy, que había declarado a los exiliados de Plateau: «¡Partid sin pesares! Tal como fue Madinatoul Mounawara para el Profeta, así será para vosotros esta nueva ciudad, una bendición; y una buena parte de vuestras tierras en Plateau os serán devueltas». 

 

La Medina, convertida en Commune d’Arrondissement en 1996 por el Decreto 96745 del 30 de agosto, forma parte de los 19 municipios nacidos de la fragmentación del gran municipio de Dakar. Está dividida en Medina Este y Oeste, separadas por la Avenue Blaise Diagne.

En su origen, recibió a seis pénc desplazados: Sañcaba, Cëriñ, Mbakkënë, Jekko, Ngaraf y Kay Ousmane Diéne. Después se fueron creando otras divisiones internas en los barrios. Abatuwar, hacia los mataderos municipales. Guy Maryama, que acogió a los desplazados de la zona de construcción de la catedral de Dakar. Alwar, creado por el morabito Sydou Nourou Tall. Angal Gumba, creado por el Sëriñ Cheikh Diop. Raas-Misiong, en el actual emplazamiento de la RTS (Radio Televisión Senegalesa) y aledaños. Fic Mic, Kip Coco, Waxi Naan, Daruxan, Bastos, creados por la llegada de inmigrantes; la zona ocupada por estos últimos alojará más tarde también el actual barrio de Gibraltar. 

 
 

Gran Mezquita de Dakar.

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Entre 1940 y 1950 se crearon incluso más barrios a partir de los pénc de Plateau. Se trataba de Mbotti Pom, que recogió a las familias provenientes del pénc de Mbot. Faan Hok y Kolobbaan (Colobane), que acogieron a casi todo el pénc de Hok y una buena parte de Cëddem… Más tarde se crearon los barrios de los inmigrantes: Ndondi, Diaksao y Lamsar (en el lugar ocupado hoy en día por el monumento a la Independencia y el liceo John Kennedy). Más tarde llegaron Gël Tape (Gueule-Tapée) y Faas. En la zona de tampón que separaba Plateau de la Medina surgió Rëbës, a partir de 1945. Y en el mismo periodo se creó Niay Coker. Entre 1950 y 1951 nació Daagu Daan, en Pikine, que dio un nuevo hogar a los desplazados por la construcción de las Alamedas de Centenaire (actual Bulevar del General De Gaulle) trazado en 1957, en la fiesta de otro centenario: el de Dakar.

A través de todas estas luchas y transformaciones, el eco de las palabras de El Hadj Malick Sy resuena en el tiempo y, efectivamente, la Medina ha sido una bendición de orgullo para sus habitantes. Lo vemos en las palabras del escultor Babacar Sadikh Traore: «La Medina es “Daarul Habibi” (la casa del bien amado) donde sueño con construir una mezquita con cúpula dorada». Y quizás también sea lo que llevó a Youssou Ndour —otra ilustre figura nacida en el barrio— a cantar estas estrofas:

 

«Nos negamos a poner la boca en el plato del perro. Porque nuestros padres y madres sufrieron para educarnos bien. ¿Qué nos impide seguir el camino trazado por nuestros abuelos? ¿Por qué todas estas tergiversaciones? Nada debería impedir que nos movamos. En verdad ninguna ciudad es mejor que la Medina. Allá abajo la gente se ayuda, los ancianos se visitan, los jóvenes se aman. Un niño de la Medina se reconoce por su paso orgulloso».

 

Las fotografías de este capítulo pertenecen a Mamadou Gomis.

Abdou Khadre Gaye
Abdou Khadre Gaye
Periodista, activista social y presidente de la Entente de Movimientos y Asociaciones para el Desarrollo (EMAD). Es también uno de los organizadores principales del FESPENC, el Festival de la memoria de los pènc y pueblos de Dakar.