A diferencia de otras épocas históricas, hoy tenemos mapas precisos de epidemias globales, cambios meteorológicos, demográficos y disfunciones climáticas. También disponemos ya de novedosas cartografías críticas que definen las rupturas del día a día: los renovados racismos, clasismos, machismos; todos esos odios y fobias diversas que se escriben con las cinco letras de la palabra miedo.
Podemos cartografiar con prodigiosa precisión ríos, montañas, lagos, océanos y selvas; mapear de forma analítica y casi en tiempo real la violencia de un país; los nuevos movimientos sociales y casi cualquier aspecto —local o global— de la economía.
Jaime López traza en La caja que cambió el mundo una expresiva cartografía de las rutas comerciales por las que circula el intenso tráfico de contenedores que define el pulso económico y geopolítico global con nuevos centros que ya no están en la vieja y cansada Europa. Tampoco en el Mare Nostrum —ombligo del mundo en la antigüedad—y hoy en la periferia d...


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