Las postales de Martín Caparrós

«Postales» es la nueva serie de artículos de Martín Caparrós en Altaïr Magazine. Un viaje, una imagen, un concepto para escribir con libertad y hacer periodismo que reflexiona contra el público, con honestidad y hondura. Y comienza con un texto, «El Asco», acompañado por una foto tomada en Sri Lanka. Una foto que es un puñetazo seco directamente en el estómago.


Dice Martín Caparrós que es un fotógrafo frustado, en la conversación que tuvo con nosotros hace poco en la librería Altaïr. Lo cuenta con humor, dice eso de que para cuando él tiene que empezar a escribir una crónica, el fotógrafo ya ha terminado su trabajo. Que él siempre habría querido dedicarse, al menos en parte, a la fotografía.

Quizás Caparrós no lo sepa, pero ya se dedica en parte a la fotografía. No es la primera vez que las imágenes que ve y retrata con su cámara son el eje de sus artículos para Altaïr Magazine, no es la primera vez que las palabras que escribe están indisolublemente ligadas a sus fotos. La frustración es difícil de medir, pero Martín Caparrós es, también, fotógrafo. Aunque sea en menor medida.

En esta nueva serie, «Postales», Caparrós hace un ejercicio de «behind the curtains», una suerte de texto que hace referencia a otro texto, un retrato de los bastidores, la tramoya, los cables y los hilos que están detrás de algún artículo anterior. Estuve allí, conté una historia… pero hice esta foto que habla de la historia que se esconde detrás de aquella que conté. Y en esta primera postal, «El asco», no duda en colocarse en el ojo del huracán, en hacer un ejercicio complejo y doloroso de confesión, de duda. De visceralidad de cronista, en suma.

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Tal vez lo que suceda es que Martín Caparrós ha decidido enviarse esas postales a sí mismo para intentar contar cosas que son casi imposibles de decir en voz alta.