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Corea del Norte: comunismo surrealista

Por  Daniel Wizenberg

 

dos caras corea

Publicamos un fragmento de Dos caras de una misma Corea de Daniel Wizenberg y Julián Varsavsky. En este libro los dos cronistas argentinos viajaron sin cruzarse, uno al norte y otro al sur. Aquí plasman cómo fueron estos viajes.  


 

—La mañana del 17 de diciembre de 2011 hubo una explosión inédita de energía en todo nuestro país. Los pobladores cercanos al monte Paektu están seguros de que el pico nevado dejó de ser blanco para volverse rojo, como si le saliera lava de su interior aunque no sea un volcán en actividad, y los habitantes de ambas costas afirman que nunca hubo tantas olas en los mares como aquel día —cuenta la señorita Song.

Contraté un tour para ingresar a Corea del Norte junto a 20 turistas. Song es guía de mi viaje junto al Señor Jong. Ella tiene 24 años, él 42 y lleva más de una década como guía. Song se cubre con un abrigo negro hasta los pies y tiene una sonrisa nerviosa enmarcada por un acné adolescente sin maquillar. Jong luce un traje perfecto con camisa blanca y corbata azul. No nos dejarán solos ni un momento por el resto del viaje y se dividirán los roles: ella guía el recorrido y él responde las preguntas. Corrige a Song si es necesario.

—Inédito no, señorita Song, mis padres siempre recuerdan que algo similar ya había sucedido el 8 de julio de 1994 cuando pasó a la eternidad el Presidente Eterno, Kim Il Sung.

Kim Il Sung fue el primer líder supremo de Corea de Norte y al morir en 1994 lo sucedió su hijo Kim Jong Il. Este último falleció en 2011 y el poder lo heredó su hijo Kim Jong Un. Aunque nadie los nombre así, los llamaremos Kim I, Kim II y Kim III para facilitar la lectura.

Nos disponemos a ingresar al Palacio Kumsusan, donde descansan los restos de Kim I y Kim II. Al entrar, dejamos cámaras y billeteras en unos casilleros y cruzamos la puerta principal entre dos estatuas gigantes de los dos líderes que murieron. Los guías nos ponen en fila para subir a unas cintas mecánicas que llevan a un largo pasillo con centenares de fotos en las paredes laterales: Kim I en la guerra, Kim II cortando la cinta de inauguración de una fábrica, Kim I alzando un niño, Kim II señalándole el horizonte a un grupo de oficiales. Suena de fondo una canción llamada «¿Dónde está general?».

Para no ensuciar el Palacio, antes de ingresar al mausoleo de Kim I hay que colocar los pies en cepillos rodantes para lustrar los zapatos y limpiar las suelas. Luego debemos enfrentarnos a unos ventiladores en una especie de cámara de aire para remover el polvo del cuerpo y ser rociados con un líquido desinfectante.

La señorita Song nos coloca en fila doble para entrar. Hay muy poca luz. Atravesamos un círculo de oficiales con uniforme de gala. Las paredes se difuminan en la oscuridad y en el piso reluce un mármol rojo furioso. Los acordes de «¿Dónde estás General?» van in crescendo. El sarcófago de cristal está elevado en el centro de la sala y nos aproximamos en sentido contrario a las agujas del reloj, comenzando por la cabeza. El cuerpo yace levemente inclinado sobre una plataforma plagada de flores Kimilsungias que invaden el sarcófago como si el finado descansara en un jardín. No es posible detenerse salvo para cumplir con la obligación de inclinarse ante el líder al estar frente a él.

Kim I viste traje gris y está cubierto con una manta de terciopelo rojo que lo tapa hasta el pecho sin dejar ver sus manos. En las fotos siempre se lo veía sonriendo. Pero en las últimas tenía la piel plagada de pozos y arrugas, los ojos cansados antecedidos por el marco cuadrado y dorado de sus lentes, y estaba casi calvo con unas pocas canas. Ahora, en la caja de cristal, sus canas son negras y la piel se ve perfectamente lisa. El Kim I eterno luce más joven que el mortal.

Aún bajo la conmoción del extraño encuentro, observamos al salir una serie de medallas y elementos cotidianos de los líderes, como un ordenador Apple de Kim II y los trajes de Kim I. En una sala mayor se exhibe el Mercedes Benz de Kim I y el tren en el que –según la leyenda– falleció trabajando Kim II. En una piscina flota un yate de Kim II.

—Lamentablemente sólo podremos ver al Presidente Eterno: me informaron que el Gran Líder sólo recibirá visitas el día de su aniversario.

 El señor Jong habla de los líderes como si nos recibieran en audiencia. Al salir pasamos junto a pilas de flores enviadas por los fieles, a las que se suman ahora dos más: una de Song y otra de Jong.

Al regresar le invito un whisky al señor Jong en el bar del hotel mientras los demás esperan la cena en el comedor. A Jong le encanta el alcohol y en otro contexto no puede acceder a beberlo: me concede un rato para sacarme dudas y reconfirmar o no ciertos mitos que circulan.

—¿Es cierto que creen que ganaron la Copa Mundial de Fútbol? Algunos en Occidente creen eso.

—En 2010 jugamos contra Brasil perdiendo 2-1. El juego se transmitió en vivo y no sólo no creemos que ganamos alguna copa, sino que estamos orgullosos de cómo actuamos en ese partido. Por cierto, Messi no marcó ningún gol en ese torneo.

Jong está bien informado. Omite que el segundo partido lo perdieron 7-0 con Portugal y luego 3-0 frente a Costa de Marfil. En el Mundial de 1966, sin embargo, eliminaron a Italia y casi hacen lo mismo contra el Portugal del goleador Eusebio.

—Le comento que por Youtube vi a la exiliada Hyeonseo Lee decir que en el interior del país tienen bombas nucleares y campos de trabajo forzado.

—Youtube es una herramienta de Occidente para manipular la información ¿no te sientes liberado estos días?aduce con el rostro serio.

—¿Alguna vez saliste de Corea del Norte?

—No.

—Y entonces cómo sabes lo que es Youtube

—Soy afortunado de no haberlo visto.

—¿Tienen bombas nucleares?

—Claro, como la Corea invadida también las tiene.

—¿Y sobre aquello de que el tío de Kim Jong Un fue devorado por los perros?

—Eso fue una broma de un medio chino: fue ejecutado normalmente. Una gran decepción porque parecía leal pero era traidor.

—¿Qué significa normalmente?

—Normalmente.

Todos estos mitos son preguntas comunes entre los turistas, Jong luce entrenado. Sin embargo, desconoce que algunas fuentes son las propias agencias norcoreanas. La Korean Central News Agency publicó en 2012 que se había encontrado uno de los unicornios en los que cabalgaba Tongmyong, el fundador de un reino en el siglo III a.C.

—¿Iremos a ver el unicornio?

—¿En qué idioma has leído eso?

—En inglés.

—Ese es el problema, tal vez traducimos mal. Aquí se habla del mito de la guarida del unicornio pero nadie cree que exista de verdad.

—¿Y sobre los 42 hoyos en uno de Kim Jong II? ¿Cómo aprendió a ser tan bueno en golf?

—Eso no se dijo aquí. Sólo se ha hablado en el extranjero. El problema de las mentiras como esas es que no se pueden desmentir. ¿Qué debería      haber hecho Kim Jong II? ¿Demostrar que no jugaba bien?

—Y los cortes de pelo… ¿es cierto que hay 17?

—Cada uno se puede cortar el pelo como quiera, lo que no se pueden llevar son cortes raros.

—¿Raros?

—Extraños

Ya está lista la cena. Jong decide ganar tiempo y adelantarse al resto de las preguntas.

—Conozco todos los mitos, como el que habla de las sesiones de asesinatos masivos en la plaza Kim Il Sung: eso es mentira.

Decido apartarme de los rumores con una serie de cuestionamientos más serios.

—Jong, hay cuestiones que no son mitológicas: ¿hay elecciones acaso?

—Cada cinco años se votan los miembros de la Asamblea Popular Suprema y estos eligen al Comandante Supremo. Esto demuestra que el gobierno funciona bien porque ganan siempre los mismos. Escucha, hay casi 700 diputados, aunque sean del mismo partido: repito… hay elecciones cada cinco años… cualquiera puede presentarse ¿está claro?

—¿Y todos están conformes? ¿Nadie protesta?

—Hace poco recibí gente de Dinamarca y allí tampoco hay protestas me han dicho.

—Los medios masivos de comunicación pueden decir cualquier cosa sobre Corea del Norte y nunca hay forma de refutarlo o certificarlo. En 2013 circuló la noticia de que una supuesta amante de Kim III –una cantante de la orquesta oficial Unhasu– fue fusilada. Pyongyang no hizo ningún desmentido y los medios internacionales dieron esa noticia por cierta: un año después la chica apareció encabezando un acto oficial.