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PAZ ENCINA

Paraguay desde una hamaca
Pere Ortín

PAZ ENCINA

Paraguay desde una hamaca
Pere Ortín

Paz Encina

Habla con los ojos del que sabe mirar

Piensa con los oídos del que sabe escuchar

Crea con la boca de aquellos que saben pronunciar sentimientos

Es la creadora de un cine único, personal y melancólico, donde la memoria y los olvidos se unen para crear imágenes irrepetibles, poesía en versos que son fotogramas

 
 

Paz Encina (Asunción, 1971) es uno de los más grandes talentos creativos del cine latinoamericano actual. Estudió cine en Buenos Aires y, de vuelta a Paraguay, realizó videoinstalaciones y dirigió  cortometrajes como La siesta, La hamaca paraguaya Supe que estabas triste.

En 2006 dirigió su primer largometraje, La hamaca paraguaya, que se ha convertido con el paso de estos años en una de las películas más destacadas de la historia del cine latinoamericano del siglo XXI. Ganó premios tan importantes como el de la crítica FIPRESCI del Festival de Cannes (2006), así como, entre otros, el Premio Luis Buñuel a la mejor película Iberoamericana (2006).

En los últimos años ha realizado diversos cortometrajes con gran éxito artístico como Río Paraguay/3 movimientos, y Viento Sur. Hoy prepara su segundo largometraje, titulado Ejercicios de memoria.

«El infortunio se enamoró de Paraguay» (Augusto Roa Bastos)

ndida y Ramón. Paraguay, 1935. Otoño y calor. En un lugar remoto, una pareja de ancianos campesinos esperan la vuelta de su hijo de la Guerra del Chaco. Sin desesperar, también aguardan la lluvia, que como la vuelta del hijo parece anunciada, pero

Con el paso de los años, Paz Encina ha visto a Brecht y Beckett allí dónde sólo pensó en Rulfo. Nosotros, sentados en nuestra hamaca, contemplamos la espera interminable —casi eterna y de un solo día— de estos dos personajes silenciosos, melancólicos, que se convierten en una metáfora de ese ser paraguayo a la espera de que llegue, algún día, un tiempo mejor. 

 

«El ser paraguayo es uno de los más nostálgicos de Latinoamérica»

 
 

«Paraguay nunca tuvo líneas ascendentes, se añora un pasado que pareciera haber sido mejor»

«Peor que la muerte es la lejanía»

Llueve. Un naranja pelada. Un niño que estampa su mano en el barro de la ribera de un río. Son dos hermanos. Viento Sur es el intento de rescatar un momento, de recrear una conversación que sucedió entre dos hermanos, Domingo y Justino, que tenían que tomar la decisión de elegir desde dónde afrontar la dictadura de Alfredo Stroessner, si desde dentro del país o desde fuera. «Es una situación», confiesa la directora «en la que se vieron muchos opositores perseguidos».

 
 

Tras un largo y trabajoso proceso creativo de más de cuatro años, Paz Encina se encuentra ahora rodando su segundo largometraje, Ejercicios de memoria. Relata la historia de Agustín Goiburú (1930-1977), un médico y dirigente político del Partido Colorado (y fundador del disidente Mopoco), opositor a la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner que realizó varios intentos de atentado contra el dictador, quien lo mandó secuestrar y matar cuando estaba exiliado en Argentina y durante la «Operación Cóndor». Su cuerpo nunca apareció. Un híbrido entre documental y ficción que se basa en sus investigaciones en el «Archivo del Terror» de Asunción —dónde se guardan los documentos de la dictadura de Stroessner— y en los documentos fotográficos y los testimonios de la familia de Goiburú.

 

DOS CORTOMETRAJES SOBRE LA MEMORIA

 

En este especial 360º alrededor de Paraguay y gracias a la colaboración de Paz Encina también presentamos dos cortometrajes  («Familiar» y «Arribo») de su trabajo Tristezas de una lucha, realizados a partir de materiales de archivo y documentos obtenidos de la dictadura paraguaya, además de sonidos de interrogatorios reales de aquellos años de represión.

 
 

Lo que Encina busca con estos dos cortometrajes es ofrecer una mirada de la historia «contada desde el represor, pero también escuchar y, por lo tanto, ver al represor en ejercicio».

Pere Ortín
Pere Ortín
«Oficio de periodista, humildad de viajero y mirada de documentalista». Lo escribieron de él en una reseña de prensa sobre uno de sus documentales. Alumno de la vida e investigador de lo humano, tiene claro que solo vemos lo que queremos ver; que la belleza —y la fealdad— está(n) en el ojo del que mira y que no vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. Tras sus trabajos en la prensa escrita, la televisión y el documental, hoy dirige Altaïr Magazine.