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LUX MEA LEX

La Universidad Cheikh Anta Diop
Moustapha Diop

LUX MEA LEX

La Universidad Cheikh Anta Diop
Moustapha Diop

Lux mea lex («la luz es mi ley»). Ese es el lema de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, la UCAD, una de las mayores instituciones de enseñanza superior de Senegal. La UCAD representa toda una historia que se puso en marcha tras la época colonial y que acompañó a toda la evolución política de Senegal. Y prácticamente cada joven senegalés o incluso africano de la nueva generación tiene una historia que contar de esta gran institución; la misma que ha visto pasar a muchos de los jóvenes dirigentes del continente africano. 

 

Es una mañana del mes de octubre de 1997. Ese día, el joven bachiller que soy pone pie por primera vez en el campus social de la Universidad Cheikh Anta Diop. Con una bolsa de plástico azul entre las manos, me siento perdido. Es cierto que estoy ya acostumbrado a dejar mi ciudad, Louga (a 197 kilómetros de Dakar) para venir a pasar las vacaciones en la capital, pero ahora descubro por primera vez ese lugar llamado Universidad de Dakar. De hecho, esa ciudad dentro de la ciudad puede intimidar a cualquier nuevo bachiller que la descubra. 

¡Sí! La UCAD es muy grande, con sus seis facultades (Ciencias y Tecnología, Letras y Ciencias Humanas, Ciencias Jurídicas y Políticas, Ciencias Económicas y de Gestión, Ciencias y Tecnologías de la Educación y la Formación y Medicina, Farmacia y Odontoestomatología). Pero también incluye cuatro escuelas de formación (el Centro de estudios de las ciencias y técnicas de la Información, la Escuela Superior Politécnica de Dakar, la Escuela de Biblioteconomía, Archivismo y Documentación y la Escuela Normal Superior de Enseñanza Técnica y Profesional). 

Y es también el hogar de doce institutos, que van desde el Centro de Lingüística aplicada de Dakar, al Centro de estudios e investigaciones sobre energías renovables, pasando por el de formación e investigación en población, desarrollo y salud o el de ciencias medioambientales —y el histórico Instituto Fundamental del África Negra, el IFAN—. Ya en 2008 el número de estudiantes matriculados en la Universidad de Dakar se estimaba en sesenta mil. Y claramente esa cifra ha sido superada con amplitud. Cómo no sentirse intimidado, entonces, cuando se es un joven bachiller que descubre ese vasto templo del saber. Y además, aquí las personas van y vienen sin intercambiar ni una palabra. Sin embargo, todo ello es lo que le da su encanto a la Universidad de Dakar, junto con su prestigiosa historia. 

Es en 1957 (o sea, tres años antes de la independencia de Senegal) cuando se crea la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar con la forma de una universidad pública. Es, por tanto, la universidad más antigua en el África negra francófona. Lleva el nombre del historiador y antropólogo Cheikh Anta Diop; en el frontón de la universidad podemos leer el lema Lux mea lex, o sea, «La luz es mi ley». La universidad, inaugurada en 1959, debe esta lema al político senegalés Léopold Sédar Senghor, primer presidente de la República de Senegal, que dirigió de 1960 a 1980. 

Su vocación regional hace que la UCAD acoja a estudiantes provenientes de horizontes muy diferentes. Entre ellos, podemos citar a los africanos, especialmente de Costa de Marfil, Togo, Burkina Faso, Benín, Marruecos, Mauritania, Nigeria, Camerún, Ruanda… Pero también occidentales: franceses, belgas, norteamericanos, británicos. La UCAD ha acogido incluso a asiáticos, como los estudiantes provenientes del Líbano o Palestina… En consecuencia, hay grandes figuras o dirigentes africanos que han pasado en ella algunos años. Entre estos podemos citar a Abdoulaye Wade, tercer presidente de Senegal, que también fue decano de la Facultad de Derecho, pero también a otros como Ibrahima Boubacar Keïta, actual Jefe de Estado de Malí o Simone Gbagbo, esposa de Laurent Gbagbo, antiguo Presidente de Costa de marfil. El actual Presidente de la República de Senegal, Macky Sall, también estudió en le Universidad de Dakar, donde conoció a amigos como Souleymane Ndéné Ndiaye, antiguo primer ministro de Senegal con el régimen de Abdoulaye Wade. 

Así pues, con esta historia tan rica, la UCAD fue el punto de partida de todas las conquistas democráticas que ha conocido Senegal. Nunca se ha perdido ninguna lucha estudiantil. Recuerdo aún del periodo entre finales de los años 90 y el comienzo del nuevo siglo: en esa época, mientras estudiaba en el Departamento de Letras modernas, nos había impresionado la movilización de la universidad para salir del régimen socialista, que ya duraba entonces desde hacía cuarenta años. En aquella época, Abdoulaye Wade era el político más popular entre los estudiantes de la UCAD. Pero antes de esa lucha hubo la de 1988, y también, sobre todo, las huelgas y movilizaciones del año 1968. Quienes asistieron a aquel periodo aún cuentan con nostalgia cómo los estudiantes no consiguieron tumbar el régimen de Senghor. Por otra parte, hicieron falta mucha inteligencia política y tacto por parte de Léopold Sédar Senghor para salvar a ese mismo régimen. 

 
 

Por desgracia, la lucha estudiantil se ha visto marcada a menudo por escenas de violencia en la avenida Cheikh Anta Diop de Dakar. Por otro lado, no se puede estudiar en la UCAD sin sentir un gran orgullo por haber estado al menos una vez en el frente, sobre esa gran avenida que pasa ante el campus para alcanzar el centro de la ciudad. «Ir al frente», es así como los estudiantes llamaban a sus enfrentamientos con las fuerzas del orden. Por otra parte, fue «yendo al frente» como el estudiante Bassirou Faye fue asesinado hace poco... Como ocurrió con otro estudiante, Balla Gaye, en 2001. 

Formar parte de la gran familia de la UCAD es un gran orgullo para cualquier joven senegalés. En nuestra época, por ejemplo, era impensable tener el Baccalaureat, al final del bachillerato, y no estudiar, aunque sólo fuese un año, en la Universidad de Dakar. Porque aquí es donde se forma a los dirigentes del mañana, es aquí donde se aprende a tener grandes debates, a arengar a las masas. Y es por esto que cuando éramos estudiantes éramos conscientes de que no estábamos allí sólo para adquirir saber. En la UCAD se forma uno para hacerse un adulto. Ya el sólo hecho de dejar a nuestras familias, que vivían a menudo en el interior del país, e instalarse en la UCAD nos permitía descubrir una nueva vida, hacer nuevos amigos, pero también obtener más libertad. Porque en la UCAD no nos dedicábamos sólo a formarnos y estudiar. 

 

Estudiante repasando sus apuntes en el jardín de la UCAD.

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La Universidad Cheikh Anta Diop también está dotada de espacios para relajarse, como ocurre con los espacios culturales y de ocio situados en su entorno inmediato: entre otros, el museo del IFAN de Place Soweto, los museos de Gorée, la Galería Nacional de Arte, la Galerie Arté, los Archivos Nacionales de Senegal… Aún mejor, el estudiante que quiera relajarse el fin de semana o los días festivos puede escoger entre las estructuras del campus, como el bar discoteca Le Soweto, las diferentes residencias o los muchos lugares del entorno que son una referencia para la comunidad estudiantil. 

En el plano deportivo, dentro de los servicios de Centro de Obras Universitarias de Dakar (COUD) hay una oficina que se ocupa de la práctica deportiva. El COUD dispone de infraestructuras que permiten a los estudiantes practicar sus deportes favoritos (baloncesto, fútbol, balonmano, voleibol, artes marciales...). Los deportistas de alto nivel siempre podrán pasar a formar parte de los equipos profesionales afiliados a la Universidad, esto es, los equipos del DUC, el Club universitario de Dakar, que participan en los diferentes campeonatos nacionales senegaleses (y africanos). El equipo de baloncesto del DUC, por ejemplo, ha sido campeón de Senegal en numerosas ocasiones.

Pero cómo contar una historia personal de la Universidad de Dakar sin hablar de Hélène, esa mujer que todos los estudiantes de la UCAD hemos conocido, sin poder decir jamás con exactitud de dónde venía. Hélène, a la que no acompañaban todas sus facultades mentales, formaba parte del mundo de la Universidad desde hacía muchos años. Marcó la vida de todos los estudiantes, incluyendo el actual presidente de la República de Senegal. Recordando a Hélène, nos viene de nuevo a la mente su imagen recorriendo los restaurantes y los anfiteatros para anunciar un concierto o una velada organizada por un grupo de estudiantes. Y todos sentíamos casi la obligación de darle algo de dinero cambiado, considerando al final que era amiga de todos los estudiantes que estábamos allí y los que habían pasado antes por las aulas. Como Hélène, la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar sigue dejando su impronta en generaciones de africanos. 

 

Las fotografías de este capítulo pertenecen a Mamadou Gomis.

Moustapha Diop
Moustapha Diop
Periodista dakarés de prensa y televisión, especializado en temas universitarios y formado en la propia UCAD.