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ORQUESTA BUENA VISTA SOCIAL CLUB

Música de La Habana para el mundo
Camila Werner

Caminar por La Habana es como estar en un sueño. Sus hermosos edificios coloniales, su gente y sus puros nos transportan a los años 60. Recuerdo la primera vez que fui. Mucha gente me había hablado muy mal de Cuba por la situación política y a lo más, recomendaban lugares turísticos como Varadero y las islas cercanas a las que se podían llegar en catamarán. Pocos hicieron hincapié en la evidente belleza de La Habana. De los colores pasteles que ostentan sus edificios que se funden con el cielo o cómo respetan la armonía de su arquitectura sin permitir que enormes construcciones de grupos económicos privados arruinen el estilo colonial. Los cubanos sí que saben cuidar su arquitectura y su entorno. Eso sin duda, es una de sus características principales.

Sí, habían algunos cubanos más tristes que otros y no podía culparlos. En ese entonces —año 2008—, no tenían mucha libertad y su única forma de prosperar era a través del turismo —su principal fuente económica— o tocando algún instrumento a cambio de dinero. Pero a pesar de tener más razones para estar tristes y cabizbajos, siempre mostraban una alegría característica, como si hubiesen nacido con ella. Y me pareció que la música tenía mucho que ver con esa alegría intrínseca. Cada lugar que visitábamos estaba impregnado de música cubana, no importaba si fuera la fábrica de ron, de puros, o al aire libre en una plaza. Sentíamos que esa música llegaba a lo más profundo de nuestro ser, y era muy difícil controlar las ganas de bailar. El cuerpo se movía prácticamente solo al ritmo del chachachá. Porque la música cubana es irresistible. Y si hay algo de lo que saben los cubanos es de música y «sabor».

Una de las primeras canciones que escuché fue el clásico Hasta Siempre Comandante Che Guevara de Carlos Puebla, aunque nosotros oímos la versión de Soledad Bravo, cover que por lo demás era bastante nostálgica. En todo nuestro recorrido por La Habana era imposible no escuchar esa canción. Era casi como si fuera el himno de Cuba y calzaba perfecto con los carteles del Che Guevara que veíamos por la carretera con mensajes como «Che, caballero sin tacha y sin miedo», o «Tu ejemplo vive y tus ideas perduran». Existen más de 200 versiones de esa canción y una de ellas es de un grupo llamado Los Calchakis, aunque se le atribuye erróneamente a la famosa agrupación Orquesta Buena Vista Social Club. Recuerdo que le dije a mi madre: «Mira, la versión de tu banda favorita», a lo que me corrigió: «No, esto no es Orquesta Buena Vista Social Club.»

Más tarde ese día fuimos a almorzar a un restorán muy cubano y casualmente pusieron Oigame Compay de Orquesta Buena Vista Social Club y de inmediato nos dieron ganas de bailar. Mientras mi madre se levantaba y se unía a la gente que bailaba en una improvisada pista de baile, me dijo «Esto sí es música de verdad, nada que ver a los grupos de ahora.»  

La música forma parte importante de la esencia cubana y Orquesta Buena Vista Social Club fue uno de sus grupos más emblemáticos de los años 90. El nombre del grupo se debe a la existencia de un local llamado Buena Vista Social Club, en La Habana, en el que se juntaban varios músicos a tocar los ritmos del chachachá o el son. El proyecto, iniciado en 1996, rescató a músicos veteranos que vivían en el anonimato para cantar clásicos de la música cubana. A ellos se le sumaron artistas en plenitud de la época y el resultado fueron tres discos, uno de ellos titulados Buena Vista Social Club. En 1997 salió a la luz y alcanzó ventas extraordinarias con distintas canciones de antes de la revolución que muchos cubanos habían olvidado. Era el retorno de un paraíso musical perdido.

 
 
 

EXTRACTOS DEL «PASAPORTE ORQUESTA BUENA VISTA SOCIAL CLUB»

 
 

Hoy, cuando han pasado 19 años desde que salió el disco, la historia llega a su fin. Durante casi dos décadas, los integrantes de Orquesta Buena Vista Social Club hicieron bailar a personas alrededor de todo el mundo y trajeron de vuelta las canciones cubanas de antaño. Mientras algunos integrantes morían, llegaban nuevos, sin reemplazar a los que ya no estaban, sino con el fin de seguir el legado musical que habían empezado los primeros músicos. Era casi como un suspiro de alegría. Un suspiro que volvía a renacer de las cenizas y que parecía olvidado.

Gracias a Orquesta Buena Vista Social Club, los clásicos de la música cubana trascendieron hasta las generaciones de hoy y como una forma de homenajearlos, Montuno Producciones y Eventos crea el Pasaporte Orquesta Buena Vista Social Club, un documento que tal como su nombre indica, es un pasaporte a la música cubana, a sus raíces y también a cada uno de los que trabajan día a día para darle vida a las canciones más emblemáticas de la prerevolución. Es un pequeño trozo de historia de uno de los exponentes más importantes de la música cubana y este pasaporte pretende hacer del lector un integrante más de la banda. 

 
 

Actualmente, Orquesta Buena Vista Social Club lo componen: la inmortal Omara Portuondo, que da vida al grupo con su impecable voz; Eliade Ochoa en guitarra y voz, Jesús Aguaje Ramos, encargado de dirección musical, trombón y voz; Luis Manuel Guajiro Mirabal en la trompeta; Bárbaro Alberto Barbarito Torres, encargado de tocar el laúd; Gilberto Papi Oviedo tocando el tres; Pedro Pablo Gutiérrez el contrabajo, Rolando Luna el piano, Idania Valdéz cantando y tocando la percusión menor, Carlos Manuel Calunga con su voz; Andrés Coayo a cargo de las congas, Alberto La noche Hernández los bongós; Victoriano Marciano Filiberto Sánchez los timbales, Luis Alemany la trompeta, como Luis Guajirito Mirabal.

La verdad es que no son pocos integrantes. Estos sin contar a varios que fueron quedando por el camino. Cada uno de ellos es un elemento esencial dentro del grupo. Ninguno sobra. Basta escuchar cualquiera de sus canciones y todo tiene sentido, todos y cada uno de los músicos de Orquesta Buena Vista Social Club. Varios de ellos tienen sobrenombres —muy propio de los países caribeños en general—, y ese es el resultado de una familia. Una familia que comparte, ríe y que tiene sus manías. Que Omara casi no coma antes de cada concierto o que el lobby de cada hotel sea su punto de encuentro, donde se sientan a hablar de sus anécdotas, demuestra que son músicos humildes y que disfrutan de lo que hacen. 

 

Omara Portuondo. Amberes, octubre 2014.

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Papi Oviedo, Guajirito Mirabal, Manuel Guajiro Mirabal. Dublín, agosto 2014.

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Jesús Aguaje Ramos. Amberes, octubre 2014.

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Reza uno de sus pasajes: «"Lobo" llaman a la comida que hacen antes del concierto en la propia sala. En las primeras giras el equipo de producción colocaba carteles con flechas señalando el camino al santuario. Guajiro sale a toda prisa de la guagua para llegar primero —porque siempre es el primero—. Come y luego llena su bolsa de frutas, yogures, chocolatinas y galletas para cuando tenga hambre por la noche en la habitación. Omara repite que hay que cenar poco para que no le salga a uno la comida por la boca durante la actuación». Este pasaporte busca contarnos detalles de la vida de cada uno de ellos, ver qué pasa tras bastidores y cómo viven el día a día cuando se preparan para un concierto. Este pequeño libro transmite la esencia de la música cubana. Pretende mostrar pequeños secretos, detalles de sus integrantes y abrir su vida al público. Para que el público y sus fanáticos se sientan parte de su historia.

La Habana era hace 50 años la capital de la música, de la danza y la música. Hoy, quizás no es así, pero lo que sí es cierto es que es una las ciudades con los mejores exponentes en los clásicos prerevolución. En Adiós Tour, el grupo tocará géneros tan diversos como bolero, chachachá, danzón, descarga, guajira, guaracha, son. ¿El secreto de Orquesta Buena Vista Social Club? Que tocan desde adentro, como si fuera la última vez. 

 
 

Siete años después de haber pisado por primera vez Cuba, pienso en La Habana y en su música. Esa música que hace que comprendamos que esta puede hablarnos mucho de un pueblo, de una cultura. Aunque los integrantes de Orquesta Buena Vista Social Club se retiren con tristeza, estoy segura de que saben que formaron parte importante de la Historia; que son conscientes de su rol de interpretar canciones que rememoran una época especial para el pueblo cubano y, sobre todo, de traer alegría a quien escuche esas canciones. Este pasaporte es un pedazo de historia que recordará esos géneros musicales que alegran y hacen bailar sin que podamos evitarlo.  

 

DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL RITMO

Orquesta Buena Vista Social Club, «El cuarto de Tula»

EN LA IMAGEN DE CABECERA (POR ORDEN DE IZQUIERDA A DERECHA): MANUEL GUAJIRO MIRABAL, BARBARITO TORRES Y GUAJIRITO MIRABAL. AMBERES, OCTUBRE 2014.

FOTOGRAFÍAS DE CARLOS PERICÁS

Camila Werner
Camila Werner

Periodista y viajera curiosa. Descubrir lugares desconocidos es una de sus pasiones, tanto como conocer a las personas que los habitan, desentrañar sus secretos y contar sus historias. Salir de la zona de confort y enfrentar desafíos son parte de su carácter. A veces, juega a ser escritora.