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ETIOPÍA

en seis estampas
Sergi Reboredo

El norte de Etiopía es una de las zonas que más fascina al fotoperiodista Sergi Reboredo. De entre los paisajes sublimes, los castillos de fábula y la hospitalidad de la gente, el periodista destaca seis crónicas visuales que nos acercan este territorio. 

Reboredo recorre las regiones próximas al Lago Tana y las Cataratas del Nilo Azul. Pasea por Tissiat, también por Gondar y Axum. Pero sobre todo ve, observa y mira a través de su cámara.

Encuentro a Solomon en la puerta de la iglesia Debre Sina Maryam. Trabaja como monaguillo y una de sus funciones es enseñar a visitantes como yo los afamados murales que decoran las paredes. Según explica, estos murales son considerados los más complejos y de colores más vivos que se pueden ver en toda la región de Tana. Me lo enseña con devoción, con la intensidad de quien está explicando un secreto transmitido de generación en generación. 

 
 

Todo está prácticamente a oscuras para que la luz no dañe las pinturas. Se sirve de una linterna de plástico de color rojo para enfatizar los detalles de los frescos. Todo parece muy misterioso. La tradición local afirma que son de origen medieval, también es probable que se realizaran al principio del periodo Gondar bajo el mecenazgo de Melako Tawit, representada en un mural y hermana mayor del emperador Fasilidas. Está cayendo la tarde, y un rayo de sol entra por la puerta de la iglesia. 

Llego hasta el pueblo de Tissisat, muy cerca de las famosas cataratas del Nilo Azul, en un autobús. Los caminos son de tierra polvorienta y hay burros por todas partes. Se alquilan como medio de transporte, sobre todo de mercancías. Una niña apoyada en un poste eléctrico no me quita la mirada de encima desde que he bajado de bus. Justo delante, un grupo de burros espera a que alguien los alquile. Ella lleva un vestido largo color verde botella y una manta colocada encima de su cabeza, aunque lo que más llama la atención es su enorme cruz plateada colgada del cuello. Su mirada es penetrante. Saco la cámara y, en este caso y a diferencia de la mayoría, me da la sensación de que es ella la que estaba indagando en mi interior.

 
 

Un sacerdote toca el tambor en el interior de la iglesia Debre Birhan Selassie, también llamada iglesia de los Querubines. Es conocida por sus increíbles pinturas murales. Al mirar hacia arriba se ven las ochenta cabezas aladas de querubines etíopes sonriendo, cada uno de ellos con una expresión diferente. Es el techo más famoso de Etiopía. De por sí el lugar es mágico, pero la música del tambor lo hace todavía más singular. Lo lleva colgado del cuello por una desvencijada sábana blanca y parece liviano porque en ningún momento muestra signos de cansancio o fatiga. El tambor es antiguo y el estado en que se encuentra denota el paso del tiempo, del mismo modo que lo hacen las arrugas en la cara del sacerdote. El eco retumba en el interior y parece transportarnos a épocas remotas.

 
 

María vive en una de las casas más antiguas de la ciudad de Gondar. Me explica que se gana la vida vendiendo algo de fruta y que con eso gana lo suficiente como para poder cuidar de su familia. Me invita a tomar un té y me cuenta que le hubiese gustado visitar mundo igual que hizo un primo que pudo salir rumbo a Cuba años atrás. Según me cuenta, los lazos entre ambas naciones siempre fueron importantes y en los años ochenta, Fidel invitó a unos 5 000 etíopes huérfanos a estudiar de manera gratuita a la isla. Algunos volvieron y ejercieron de médicos o profesores. Otros, como su primo, decidieron quedarse allí y vivir una nueva vida.

 
 

En la iglesia moderna de St Mary of Zion hay unos novios a punto de casarse. Los tambores no dejan de sonar y los hombres aplauden y bailan incansables. Las mujeres están al otro lado de la iglesia arropando a la futura esposa. Todas van vestidas de blanco con el pelo cubierto. Es el momento del «sí quiero». Ambos llevan puesto un traje con bordados de oro y una corona, como si fueran Rey y Reina. La emoción es máxima. Un tuc-tuc de color azul con globos de colores los espera en la entrada para pasearlos por todo el pueblo. Hoy es un día de júbilo en Axum.

 
 

En la ruta hacia Lalibela hacemos un alto en Gashena, un pueblo, una zona muy rural, que aparece en el camino. Unos niños juegan al bingo al pie de la carretera. 

 
 

Está fabricado de manera totalmente artesanal con forjados de obra, hierros oxidados y cartones pintados a mano. Me reciben con miradas curiosas y sonrisas cómplices. Estoy invitado a jugar a la siguiente ronda.

Sergi Reboredo
Sergi Reboredo

Hace más de 15 años que documenta sus aventuras por el mundo.  Ha publicado en medios internacionales como National Geographic, GEO, Discovery Channel, o New York Times, entre otros muchos. 

 
 

www.sergireboredo.com