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LA ISLA DE NUNCA JAMÁS

Lampedusa, puerta de Europa
Marco Valentino

El día 5 de mayo del 2011, en Turín, gracias a una afortunada coincidencia, encontré a Cherles. Cherles es un nigeriano de 38 años que después de varias aventuras se hallaba a salvo en uno de los muchos centros de acogida de Italia para prófugos y migrantes de todo tipo; personas que que salieron en su momento desde Túnez o Libia para escapar de la guerra y en busca de una vida mejor.

 
 

Cherles tiene una historia dramática a sus espaldas. Hace 6 años tuvo que escapar de Nigeria: no había tolerancia por la oposición al gobierno nigeriano. Entonces, como muchos africanos subsaharianos, encontró seguridad y trabajo en Libia.

Pero en marzo de 2011 empezó la guerra y todo cambió para siempre. En uno de los bombardeos de la milicia de Gadaffi murió su hijo de tres meses y él y su esposa decidieron escapar a Túnez. Allí se separó el camino de ambos: su mujer se quedó bajo protección de la ONU en Túnez y él intentó emprender la peligrosa travesía hacia Italia. Lo consiguió pagando 400 dólares y mucho miedo.

 

Uno de los barcos llegados a Lampedusa el 19 de abril de 2011, día récord hasta aquel momento en los desembarcos en la isla. 

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En 2013 el gobierno italiano creó la operación Mare Nostrum para asistir a los migrantes y refugiados que intentaban cruzar el mar desde Libia, actuando en aguas internacionales. A finales de 2014, fue sustituida por la operación europea Tritón, de alcance más restringido, dedicada al control fronterizo y no al salvamento. 

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Cementerio de Lampedusa para los barcos utilizados por los migrantes. 

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Después de 3 días de viaje tocó tierra italiana el 19 de abril, en Lampedusa, en un día cálido y primaveral, junto a 760 personas más. Fue el desembarco de inmigrantes de un mismo barco en Lampedusa más numeroso hasta ese momento.

Lampedusa, al sur de Sicilia, el trozo de tierra italiana más extremo y el más cercano al continente africano. Es un destino obligado para todos aquellos que quieren escapar de África para abrazar una nueva esperanza de vida. Aunque esta libertad esperada se quiebra en el momento de poner los pies en la isla: la regularización de su llegada les aleja un poco más de sus sueños, derivándolos a diferentes provincias italianas para formalizar sus eventuales extradiciones o, para los mas afortunados, el tan deseado asilo político. El camino es muy largo. Tanto como el papeleo que tendrán que rellenar mientras esperan. 

El centro de acogida de Settimo Torinese en el que se encontraban Cherles y sus compañeros era un centro polivalente de la Cruz Roja italiana adaptado para las circunstancias. 

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Esta pequeña isla ha quedado marcada por este vaivén de inmigrantes y autoridades territoriales. Su presencia ha dejado rasgos claros en en su tierra, tanto físicos como culturales.

En una pequeña cala se encuentra un cementerio de barcos. Centenares de cascos que evidencian una fatigosa y peligrosa travesía para todos aquellos que buscan el sueño europeo. En la otra punta de la isla está el cementerio, donde las tumbas de los nativos se mezclan con panteones improvisados, sin nombre, para los extracomunitarios. Yendo hacia el interior de la isla está el centro de acogida, para 800 personas. Alrededor, todo un despliegue de policías, carabinieri, Guardia di Finanza, Guardia costera, ejército. Y muchas organizaciones humanitarias. Todos ellos alterando la cotidianidad de esta pequeña comunidad isleña, que normalmente acoge sólo a 5.000 habitantes.

 

En el cementerio de Lampedusa se mezclan los panteones de las familias nativas con las tumbas anónimas de los migrantes fallecidos. 

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Cherles en la iglesia de Santa Chiara, en el centro de Turín. 

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Cherles en el centro de Turín, frente a la sede de la RAI. El cartel gigante de la radiotelevisión pública italiana indicaba la celebración, durante 2011, del 150 aniversario de la unificación del país.

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Cuando le conocí, Cherles —después de una primera estancia en Bari— se encontraba en un centro de acogida gestionado por la Cruz Roja Italiana, junto con 130 inmigrantes más. En Settimo Torinese, cerca de Turín. Intentando solucionar su situación de ilegal. Su sueño era poder quedarse en Europa y reunirse cuanto antes con su mujer.

 
Marco Valentino
Marco Valentino

Fotógrafo y video-maker freelance. Trabajó para la RAI (Radio Televisione Italiana) como equipo de realización televisiva y como técnico de producción audiovisual por LZ Producciones en su paréntesis en Sevilla. Actualmente colabora con Google Maps Business Photo y Apple Siri, y documenta en Oaxaca (Mexico) el proyecto CADA (propuesta de comercio justo y mejora de las comunidades a través del diseño y la artesanía).