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LIBRO DE LOS PASAJES

Grietas en el mapa de Barcelona
Jorge Carrión
 

Son muchos los que lo hicieron antes, pero por alguien hay que comenzar: Charles Baudelaire paseando por París, por la periferia de París, por la periferia que también está en el centro de París, mirando, pensando, sintiendo nostalgia, tomando nota de las ratas y de los rateros y de los vagabundos y de las putas, para escribir después poemas sobre el spleen y la belleza de una ciudad que también en su fealdad es bella. Ese testigo lo tomaron los surrealistas y su mejor lector, Walter Benjamin, y Guy Debord y los situacionistas y Julio Cortázar y tantos otros, un viejo testigo que pasa de mano en mano, de viajero en viajero, de paseante en paseante, de pasajero en pasajero, hasta llegar a mí, Jorge o Jordi Carrión, principios del siglo XXI, escritor pasajerista o paisajeno por mi propia ciudad, Barcelona. Y sus pasajes.

 

Explora el mapa y haz clic en esta selección de pasajes para leer citas del libro.

 
 

El primero que descubrí fue el Manufacturas, el más benjaminiano, como un gusano que repta por los bajos de una manzana entre Trafalgar y Sant Pere Més Alt. Enseguida descubrí que había uno gemelo, el Sert. Y que formaban parte de una trama de pasajes decimonónicos, junto con el del Reloj, el del Crédito, de la Paz, el Bacardí, el Bernardí Martorell, el Permanyer o el Méndez Vigo. Durante años los recorrí, fotografié y estudié. Pensaba en un posible remake del Libro de los pasajes de Walter Benjamin sobre la Barcelona del siglo XIX. Acumulaba citas y paseos. No sabía qué hacer con todo aquel material. Hasta que un día decidí ampliar el foco. Me compré una guía de Barcelona. Subrayé todos los pasajes de la ciudad. Casi cuatrocientos. Y decidí conocerlos, pisarlos.

 

Pasaje de Albert Pinyol. 

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Pasaje Bacardi. 

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Pasaje del Rellotge. 

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Accedí entonces a otra dimensión de Barcelona. A una psicogeografía que pone en jaque la ciudad oficial, la del plan Cerdà, la del turismo. En esa Barcelona paralela hay memoria de los pueblos que fueron absorbidos por la metrópolis y hay vida de pueblo. Hay casitas. Y jardines, tantas flores. Y modernismo. Y ecos romanos y medievales. Lugares muy, muy raros. Miseria y vagabundos de la chatarra. Pero también fincas nobles y museos. Hay hasta huertos y hombres agachados que cultivan la tierra con una azada. Y hay grafitis. Y empresas de tecnología. Y restaurantes. Hay de todo, digamos, como en la otra Barcelona, pero a una escala menor, de miniatura, de laboratorio, que te permite atender de otra manera, observar, descubrir los restos de las tramas sobre las que se construyó una ciudad, la nuestra, que no deja de sorprendernos.

 

Pasaje de Santa Teresa. 

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Fue así como, quemando kilómetros con las suelas, baudeleriano y situacionista y a veces un poco surrealista, viajé por Barcelona como antes los hice por el mundo. Y me di cuenta de que no quería escribir sobre la ciudad del siglo XIX sino sobre la del XXI, en la que conviven todas las anteriores. Así nació Barcelona. Libro de los pasajes.

 

Fotografías de Jorge Carrión

Mapa interactivo creado por Jordi Brescó

Jorge Carrión
Jorge Carrión

Escritor y crítico cultural. Dirige el Máster de Creación Literaria de la UPF. En su haber, novelas como Los muertos, Los huérfanos y Los turistas (Galaxia Gutenberg); ensayos como Librerías (finalista del Premio Anagrama 2013); y libros experimentales como Crónica de viaje (Aristas Martínez). Su nuevo título es Barcelona. Libro de los pasajes (Galaxia Gutenberg).