Iniciar sesión
A
  • Altaïr Magazine en Facebook
  • Altaïr Magazine en Twitter
  • Altaïr Magazine en Instagram
Iniciar sesión
¿Aún no estás registrado?

UN MAPA DE SEÚL

Orientando la ciudad
Lourdes Iglesias

Cuando apareció Corea del Sur por primera vez en mi vida, me di cuenta de que no tenía ni idea de esa pequeña península, situada entre China y Japón. Lo único que me sonaba era el Gangnam Style, K-pop, kimchi, los teléfonos Samsung, los coches Hyundai, las pantallas LG y un dictador que vivía en otro país, al norte de la península, y que era un loco que estaba desarrollando armas nucleares. Leí la trágica y terrible historia de Corea, colonizada por Japón entre 1910 y 1945 y destrozada por la guerra entre ambas Coreas, la del norte apoyada por Rusia y China comunistas y la del sur por EE. UU. En los años sesenta comenzó su milagrosa ruptura con los malos designios y toda la población se lanzó a una carrera desaforada para salir de la miseria en la que se encontraban inmersos. 

Cuanto más leía, mi atracción por el país, su cultura y su gente crecía con igual ímpetu. Pero no fue nada comparado con el tiempo que he vivido en su capital Seúl, una megalópolis de casi 23 millones de habitantes. Tres años después puedo decir que ha sido la experiencia más extraordinaria de mi vida. No todo era maravilloso, pero sí insólito, excepcional, energético y desconcertante para mí. La desorientación jugó un papel enorme al comienzo. Con frecuencia, me perdía en la ciudad, es decir había lugares precisos en los que me perdía como si llegara a una especie de agujero negro. Me encontraba con ellos en la ciudad de arriba y en la de abajo, en las mil y una galerías subterráneas que atraviesan la ciudad, con todo tipo de tiendas, imitaciones, entradas a hoteles, salas de baile, karaoke y refugios nucleares. Esos refugios que mapeé para protegerme, llegado el caso, durante los meses en que Kim Jong-un le dio por tirar unos cuantos misiles, mientras se propagaba la idea de que había logrado uno nuclear que podía alcanzar el Continente Americano.

Había un desorden urbanístico o un orden que no encajaba en mi concepto de orden, que con frecuencia me ofuscaba. Esta época ocurrió antes de que tuviera móvil y google maps, cuando caminaba sin referencias. Hoy Seúl me parece un gigante. Hacer un mapa de todos los lugares interesantes sería infinito, así que voy a elegir uno de esos infinitos. 

Uno de los restaurantes que más me gustaba para cenar era un pequeño y humilde restaurante de comida coreana, junto a la estación de Anguk, detrás del puesto de policía, en el barrio de Insadong, en una de las calles más estrechas (tienes que ladearte para atravesar la zona más angosta) de la zona Insadong 16-gil. En un rinconcito hay un local donde solían reunirse gente del mundo del cine. No sé como se llama, nosotros lo llamábamos «el bar de los cineastas». A primera vista parece sucio, pero sólo es un lugar gastado por el humo de la cocina, el vapor de los platos súper calientes y de los cigarros que antes fumaban los clientes. Las paredes están completamente forradas de pósters de películas coreanas, asiáticas y occidentales. Apenas hay ocho mesas redondas con sus banquetas, un suelo irregular de cemento y donde no hablan una palabra de inglés. Gracias a que en la carta hay imágenes que te ayudan a elegir. Hay que avisar por señas que no sirvan el plato muy picante porque en general todos lo son. El tofu es buenísimo, y como en todos los restaurantes coreanos, la comida acaba con una sopa y arroz. La puerta de al lado es el restaurante de los poetas, con más palabras que imágenes en sus paredes, ambos poseen ese clima, la sospecha de que allí se han gestado y soñado muchas de las ideas cinematográficas y literarias genuinas del país. 

Aparte de la Starfield Library, un paso obligado, donde la belleza arquitectónica de los libros te envuelve como las montañas que rodean y protegen a la ciudad, cada una con su respectivo espíritu, tuve la suerte de acceder a otras bibliotecas más pequeñas, temáticas y en las que solo se puede entrar si eres portador una tarjeta de crédito Hyundai. Las librerías dedicadas al diseño, la cocina, la música y  los viajes no son lugares para compartir solo conocimientos, sino también experiencias participativas con amigos o pareja en el aprendizaje de cómo cocinar, cuando todavía no tienes un espacio privado para hacerlo, escuchar música, decorar tu futuro hogar o preparar tu viaje. Seúl es una de las ciudades más caras para adquirir o alquilar una vivienda. La biblioteca de cocina tiene libros de casi todos los continentes, varias cocinas, una sala de cristal llena de especias de todo el mundo que puedes utilizar para tu plan culinario del día y un invernadero en el tejado junto a un comedor acristalado que puedes reservar para ocasiones señaladas. 

La casa típica coreana se llama Hanok y está construida con piedra y materias primas naturales como madera y papel. Una de las más bellas y afamadas de Seúl es la residencia de Yun Posun, segundo presidente de Corea (1960-62), y uno de los que más ayudó a que el país se transformara en una democracia próspera.  Se encuentra en la calle que lleva su mismo nombre en el barrio de Anguk-dong, a la entrada del prácticamente único barrio que no fue bombardeado o destruido por el desarrollo de los años 1960, Bukchon, donde perviven la mayoría de los hanok. Fue construido en 1870 y debido a la educación occidental del presidente Yul en la Universidad de Edinburgo, su decoración es una perfecta mezcla de ambas culturas. Está formada por una casa principal y otras adyacentes que reflejan la tradición coreana de dividir la propiedad en espacios para hombres, mujeres, niños y servicio. A veces organizan eventos, como conciertos, siendo esta la única ocasión para ver el interior del dominio rodeado por jardines y caminitos que llegan hasta la casa de invitados. «La silueta del tejado, sus aleros de madera que proporcionan cantidades variables de luz, aire e intimidad a los espacios interiores, son comparados con la gracia de la ala de una grulla al posarse» (Hanok. The Korean House. Nani Park and Robert J. Fouser).

Un edificio contemporáneo que recomiendo visitar es la sede de la mayor compañía cosmética coreana, Amore Pacific. El emplazamiento se halla junto a la base militar de Yongsan, que la ciudad pretende transformar en un gran parque y distrito de negocios. El arquitecto de Amore Pacific es el británico David Chipperfield y el edificio es una construcción en forma de cubo, revestido por un sistema de persianas que lo protegen de la luz solar, proporcionándole un gran dinamismo a las fachadas. En el centro del edificio un espacio vacío permite ubicar un amplio jardín colgante. Tiene 25 pisos, casi todos de oficinas. En la planta baja hay restaurantes, cafeterías, tiendas de regalos, una barbería ambientada en los años 20, un «wharholiano» local de manicura llamado PopNail, entre otros varios comercios exquisitos. Al otro lado del hall de entrada y hasta el piso inferior encontramos un museo de arte, donde exponen artistas internacionales y la colección de la compañía. También existe una biblioteca de proyectos artísticos: apLAP, un archivo de catálogos de exposiciones, posters, invitaciones y otras cosas relacionadas con el arte internacional. 

Si quieres dar un buen paseo, recomiendo la Muralla de Seúl, un muro de piedra y madera, construida en 1396 para proteger la antigua ciudad. Tiene una longitud de 18,6 kilómetros. Todo seulita realiza de vez en cuando excursiones por sus senderos a lo largo de la cordillera que se extiende por las montañas de Bugaksan, Naksan, Namsan y Inwangsan. En bici o andando lo que más se aprecia es huir a un enclave natural en el centro de la ciudad. También es un lugar privilegiado para contemplar la urbe. Las maderas son preciosas y te recuerdan continuamente que Corea está constituida fundamentalmente por terreno montañoso. El terreno llano es muy escaso.

Uno de los varios templos budistas que no está en el centro de Seúl, sino en el Bukhansan National Park, al pie de Samgaksan en Suyu-dong, es el Hwagyesa Temple, de la orden de Chogye. El templo fue terminado por el maestro Shin Wol en 1522 durante el reinado del rey Jungjong, está rodeado por un bosque y caminos, que logran en apenas cinco minutos hacerte sentir lejos del laberinto urbano de Seúl. Se dice que es el centro del corazón y del espíritu de Corea. Apenas hay turistas, es un lugar al que acuden budistas de todo el mundo. Puedes ver a los monjes y discípulos caminar de sus celdas al templo donde buscan la «iluminación». Cerca hay un río conocido porque su agua ayuda a curar enfermedades.

El espacio OMA es un taller de artesanía textil donde se elaboran los tejidos con formas contemporáneas, creando piezas de moda, de arte y de diseño. Trabajan con fibras naturales como el cáñamo puro, la seda, algodón tejido a mano y con técnicas naturales tanto en el tejido como en el tinte. Cada pieza es única o de edición limitada, un trabajo artesanal elaborado con cuidado exquisito y mucho tiempo. Mezclan tradición e innovación, dominan tanto las técnicas primitivas como la nueva tecnología digital creando piezas bellísimas, así como instalaciones y objetos que conectan la naturaleza con nuevas formas. 

Suyeon Mountain Tea Room. Si te gusta probar tés de sabores y texturas completamente desconocidas, este es el lugar. SUYEONSANBANG significa una pequeña casa en el bosque donde a la gente le gusta encontrarse. El hanok era de un escritor y poeta de los años 1920, Lee Tae-jun. Es un lugar con varias habitaciones donde puedes pasar un par de horas, sentado en el suelo al modo más tradicional y deleitarte no solo con los mejores tés de Corea, sino con dulces típicos y especiales de la casa. Se distinguen por convertir hierbas medicinales en deliciosas infusiones.

Uno de los últimos barrios en boga, creado en los años 1920 es Ikseon-dong. La Juventud ha salido huyendo del turístico y contiguo Insadong, moviéndose apenas unas calles. Jóvenes artistas y emprendedores están abriendo cafés, restaurantes, tiendas de artesanía y la última moda es pasearse vestidos de los años 20, después de alquilar el traje en alguna de las tiendas donde no solo te visten, sino que te maquillan y aconsejan como moverte. Grupos de amigos adolescentes se pasean con sus trajes por las calles y los más mayores intentan reservar mesa en el restaurante 1920. Es un pequeño barrio imposible de mapear, no hay direcciones ni guías, así que una tiene que fijarse en las tiendas o lugares para saber regresar o llegar al lugar deseado. 

Arumjigi es una asociación cultural que se dedica al estudio y la protección de ciertos elementos del patrimonio cultural coreano, entre los que destacan la arquitectura tradicional, el mobiliario, la cocina y la moda. No les interesa la parte arqueológica de esas manifestaciones culturales, sino que promueven transferir los valores de esos sectores tradicionales al presente. Para ello hacen exposiciones, publicaciones y también producen objetos de diseño y moda. Asimismo han creado una escuela de cocina coreana asociada a un restaurante.

Gwacheon es una de las principales sedes del MMCA (Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Corea) que abrió sus puertas al público 1986. El edificio se encuentra ubicado en el Seoul Grand Park, en el municipio de Gwacheon, al sur del Seúl Metropolitano. El Seoul Grand Park alberga un conjunto recreacional y de diversión con un parque de atracciones, un zoo, un jardín de rosas, un lago y una serie de ferias y atracciones que son visitadas sobre todo por niños y personas de la tercera edad. La forma del edificio recuerda una nave espacial caída en la cima de una montaña. En el centro del edificio se eleva una rampa circular que recuerda mucho a la del Museo Guggenheim de Nueva York. En ese lugar Nam Jung Paik realizó una de sus obras emblemáticas de mayor tamaño que se titula The More, The Better con más de mil monitores de televisión en forma de cono.

Puente Banpo. Seúl está dividido entre el norte y el sur por el río Han. Son 27 los puentes que cruzan el río y conducen el norte con la zona sur de Gangnam (literalmente, «al sur del río»). Este puente tiene dos pisos y el puente inferior se sumerge en el agua en los períodos de fuertes lluvias. Es una experiencia atravesarlo en bicicleta o andando. Pero lo que le hace más especial es que es un puente fuente, el más largo del mundo, que bombea el agua del río reciclándola y creando la imagen de un ciempiés gigante. La iluminación, con 10 000 bombillas led le ha regalado el apodo de la Fuente del Arco Iris. 

Lourdes Iglesias
Lourdes Iglesias

Músico de formación, es escritora y guionista de cine. Nacida en San Sebastián, vive actualmente en Seúl. Como guionista ha colaborado en El Club de los Falsos Recuerdos (con Jesús Regueira, 1995), 99.9 (Agustín Villaronga. 1997), Extraños, (Imanol Uribe, 1998) y Los Señores de Gardenia, (Antonio Aloy. 1999). Es autora y directora del cortometraje Carol, no te dispares, 2001. En 2006, produjo y realizó el Guided tour II, de Cristina Iglesias, en 2007 produjo y realizó el documental Will it be a likeness? de John Berger y Juan Muñoz. En 2011 produjo y realizó el Guided tour III de Cristina Iglesias. Debutó en la narrativa con Algas Rojas (Alfabia, 2008). Ha publicado también la novela Euskadi Sioux (Alfabia 2015).