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Viaje por las letras mexicanas

Un s. XX literario de Rulfo a Mendoza
Selma Rodal

México celebra sus 214 años de independencia y, coincidiendo con las celebraciones, os proponemos una selección de textos que trazan uno de los muchos itinerarios posibles para reflejar la pluralidad y riqueza de las letras mexicanas del S. XX, con sus diversos estilos, voces, asuntos y géneros. 

Muestran también diferentes momentos históricos que han construido el México contemporáneo, ese «torbellino barroco de exuberancias», como lo definió el antropólogo Roger Bartra y cuya vida sigue moviéndose entre la ironía y el humor, el epicureísmo y la barbarie crónica. Una tierra donde, a pesar de todo, la realidad sigue siendo mágica, multicolor, encantadora y poética.

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo —me recomendó—. Se llama de otro modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.» entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.

 

Juan Rulfo (16 de mayo de 1917 - 7 de enero de 1986), quién decía que había creado y en su creación se había encontrado con la realidad, es internacionalmente reconocido como el más importante narrador de la literatura mexicana. El autor más traducido de México se formó en la literatura como cualquier otra persona, a través del desordenado y asistemático mundo de una biblioteca familiar. Era tan poeta como fotógrafo: con su prosa fue capaz de capturar el instante mágico en el que parece que la voz se convierte en una imagen eterna. Por ello, su literatura, aunque breve, es inconfundible, íntima pero social, que cala en lo más profundo y encanta por esa mezcla ácida entre dolor y risa, temor y magia, sed y humedad. Profundamente admirado por muchos escritores que reconocieron su obra como una de las más influyentes de la literatura del siglo XX, tales como García Márquez, quien recitaba Pedro Páramo de memoria, y Jorge Luis Borges, quien escribió sobre ésta: «Es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aún de la literatura».

 

Si te gusta este autor te recomendamos a: Juan José Arreola, Jaime Sabines, José Agustín, Daniel Sada y Emiliano Monge. 

 

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir hay poco espacio y apenas queda tiempo de sentarse, alzar la cara, ver la hora y enterarse: las ocho y cuarto.

 

Octavio Paz (31 de marzo de 1914 - 19 de abril de 1998) es el poeta más reconocido y controversial de México. Figura de diálogo y tensión: pensador del mexicano profundo y aprendiz viajante del mundo; nieto de un porfirista e hijo de un revolucionario; joven de izquierdas y sexagenario de derechas. Su poesía vive de una tensión entre la tradición y la ruptura, que extrapoló a su posición política y sus ensayos. Impulsor de la literatura durante toda su vida y a la vez criticado por privilegiar y bloquear escritores a su gusto. Definitivamente vivió para, por y desde las letras, hasta tal punto que pareciera que el incendio de su querida biblioteca en el 96 es sólo una premonición de su muerte. Su obra ensayística y poética es una de las mejores de la literatura mundial, lo que le hizo acreedor del Premio Nobel de literatura en 1990. Como lo describió recientemente Juan Villoro en un homenaje a su centenario: «Su principal gesto poético fue el de atrapar el instante como un destello cargado de otro tiempo. Vivimos con facilidad en el recuerdo del pasado o la anticipación del porvenir. ¿Dónde está el presente? Octavio Paz buscó ese esquivo momento. En su aniversario, el idioma cumple cien años de presente».

 

Si te gusta este autor te recomendamos a: Xavier Villaurrutia, Salvador Elizondo, Jorge Volpi, Coral Bracho, Gabriel Zaid y Tryno Maldonado.

Con plena conciencia de sus riesgos inventé juegos artificiosos que a nadie divertían. Remplacé el consuetudinario antagonismo entre policías y ladrones o el nuevo, y con sagrado por el uso y la moda, entre aliados y alemanes por el de otros fieros y extravagantes protagonistas. Juegos donde las panteras sorpresivamente atacaban una aldea, cacerías frenéticas donde las panteras aullaban de dolor y furia al ser atrapadas por cazadores implacables, combates encarniza dos entre panteras y caníbales. Pero ni ellos, ni la frecuencia con que leía libros de aventuras en la selva hicieron posible que la visión se repitiera.

 

Sergio Pitol (18 de marzo de 1933). Crítico, traductor, diplomático, aficionado de la literatura rusa, enamorado de Barcelona y narrador de cuentos. Un escritor olvidado por su tiempo. Permanente exiliado de México y de las corrientes de la literatura mexicana. Maestro y amigo del barcelonés Enrique Vila-Matas, quien así lo reconoce y fantasea con el nombramiento de «su merecido Nobel» en el prólogo al libro de Pitol, y termina escribiendo un cuento sobre la apócrifa estancia en Estocolmo, en el cual va recordando momentos y anécdotas de su amistad, que van más allá de cualquier biografía, porque constituyen propiamente ese límite de la obra de Pitol que siempre desborda entre la ficción y la realidad, la memoria y el recuerdo inventado. Escritor de ese mundo que no existe pero que es el mundo de todos, como dice Vila-Matas, «su estilo consiste en viajar y perder países, perderlo todo: no tener nada y ser extranjero siempre». Sin claros herederos ni escuela, constituye uno de los grandes maestros de la literatura contemporánea en castellano.

 

Si te gusta este autor te recomendamos a: Juan Villoro, Valeria Luiselli, Alberto Chimal, Álvaro Enrigue y Ana García Bergua.

Clara responde: 

¿Anclar? No, Andrés, debemos correr con los ríos. Tú y yo seremos el mismo río; y llegaremos hasta Nínive; y seguiremos la carrera por el tiempo infinito, despeñándonos juntos por los siglos hasta encontrar el origen del amor, y allí permanecer para siempre, como la fuerza que inflama los pechos de los enamorados...

 

Tal y como Elena Poniatowska la presenta: «Elena Garro (12 de diciembre de 1920 - 22 de agosto de 1998) fue un ser lleno de contradicciones y enigmas. Para ella nunca hubo medias tintas. ¿Se comió el personaje a la escritora? Elena es un icono, un mito, una mujer fuera de serie, con un talento enorme. A nadie deja indiferente. Impresionó a todos los que la conocieron, marcó con una huella indeleble a quienes la trataron...». Opacada primero por su matrimonio con Octavio Paz y luego por su radical separación, Elena constituye una de las voces más importantes de la literatura mexicana, especialmente en la dramaturgia. Considerada por Bioy Casares como la mejor escritora mexicana y por Borges como uno de los pilares fundamentales del teatro latinoamericano, su obra abarca desde el autoconocimiento hasta el reclamo social, desde el realismo mágico hasta la propuesta estilística de vanguardia.

 

Si te gusta esta autora te recomendamos a: Rodolfo Usigli, Emilio Carballido, Luis De Tavira, David Olguín, Sabina Berman, Ximena Escalante y Edgar Chías. 

 

Consuelo, no tientes a dios. Debemos conformarnos. ¿No te basta mi cariño? Yo sé que me amas; lo siento. No te pido conformidad, porque ello sería ofenderte. Te pido, tan sólo, que veas en ese gran amor que dices tenerme algo suficiente, algo que pueda llenarnos a los dos sin necesidad de recurrir a la imaginación enfermiza.

 

Carlos Fuentes (11 de noviembre de 1928 - 15 de mayo de 2012) fue un escritor cosmopolita, narrador fantástico e histórico, ensayista, maestro de la ironía y un gran crítico tanto a nivel literario como político. Perseguido por el FBI, el más rojo de los escritores del Boom latinoamericano es sin duda alguna uno de los grandes pensadores de la izquierda latinoamericana. En sus páginas conocemos y analizamos México. Su riqueza cultural inmensa; su naturaleza híbrida y ambigua, donde la vida sólo cobra sentido por la presencia de la muerte y la tragedia no existe: «todo se vuelve afrenta»; el México más surrealista, el que es fantástico pero también estúpidamente absurdo y doloroso, el de sus tiranos, sus traidores, sus poderosos y el infinito perdón y el olvido de su pueblo. Fuentes todo lo pone en muestra a través del impecable narrador de su obra, uno de los más logrados en la lengua castellana a nivel estilístico. Esa voz que nos apela con su tú imperativo para traducir sus libros «del acto infinito de escribir al acto infinito de leer» (Carlos Fuentes).

 

Si te gusta este autor te recomendamos a: José Emilio Pacheco, Vicente Leñero, Fernando Del Paso, Guillermo Fadanelli, Nelie Campobello y Ana Clavel.

La cocina resplandece de blancura. Es una lástima tener que mancillarla con el uso. Habría que sentarse a contemplarla, a describirla, a cerrar los ojos, a evocarla. Fijándose bien esta nitidez, esta pulcritud carece del exceso deslumbrador que produce escalofríos en los sanatorios. ¿o es el halo de desinfectantes, los pasos de goma de las afanadoras, la presencia oculta de la enfermedad y de la muerte? Qué me importa. Mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí. En el proverbio alemán la mujer es sinónimo de küche, kinder, kirche. Yo anduve extraviada en aulas, en calles, en oficinas, en cafés; desperdiciada en destrezas que ahora he de olvidar para adquirir otras. Por ejemplo, elegir el menú. ¿cómo podría llevar al cabo labor tan ímproba sin la colaboración de la sociedad, de la historia entera?

 

La literatura y la vida de Rosario Castellanos (25 de mayo de 1925 - 7 de agosto de 1974) no se pueden separar de su postura política. El tema de su obra no fue otro que dar voz a los grupos más marginados: los indígenas y las mujeres. Desde ese estilo sensual e irónico retrató la incongruencia y estupidez del machismo mexicano en las costumbres e instituciones sociales, como el matrimonio y la iglesia. Trabajó todos los géneros y eso se nota en su prosa, donde el ensayo asalta al cuento, tanto como la narración o la poesía se transparentan en su dramaturgia. La primera feminista mexicana dedicó preciosas páginas a desmantelar el supuesto eterno femenino. Critica y estudiosa incisiva de la sociedad mexicana, captó los matices de sus clases más diversas para descubrir la injusticia donde quiera que esta sucediera.

 

Si te gusta esta autora te recomendamos a: Guadalupe Nettel, Elena Poniatowska, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Monsiváis y Antonio Ortuño.

Sin nada dentro, liso y desolado como la explanada por la que iba caminando, comprendí con terror todas y cada una de las razones por las que la había amado. Luego, casi en el acto, las olvidé de nuevo. Ya en mi apartamento, tomé un baño a toda prisa y me lavé los dientes. Acomodé una serie de papeles dentro de mi portafolio y, con él en la mano, salí corriendo para llegar a tiempo a mi primera clase. No tenía la menor idea de lo que trataría en el salón ese día. Los alumnos me recibieron con la noticia de que Juan Rulfo había muerto. Era el 7 de enero de 1986 y yo, detenido tras el escritorio, inmóvil como una estatua, viendo hacia los ventanales, observé cómo la vida se iba corriendo despavorida por las calles, la vida entera; la vida que es siempre tan poca cosa, que nunca alcanza, Blanca.

 

Cristina Rivera Garza (1946) es una escritora errante entre géneros, ciudades, clases y registros lingüísticos. Su voz es del norte pero participa del sur y de más al norte, del «gabacho» (EE.UU.). Su literatura no es de la frontera sino fronteriza: bordea los límites entre el género periodístico, la escritura de lo histórico y la prosa literaria. Sus cuentos son sobre todo un ejercicio de libertad, que nace de su reconocida decisión a «no habituarse». Entre sus contemporáneos se reconoce como una gran escritora, no sólo por la diversidad de registros de su narrativa, sino por su persistente intento de resignificar la literatura desde el presente, desde lo más inmediato: las redes sociales, el Twitter, la actualidad de la sociedad mexicana.

 

Si te gusta esta autora te recomendamos a: Paco Ignacio Taibo II, Julián Herbert, Eduardo Antonio Parra y Nadia Villafuerte.

El detective posó los ojos en el librero a su derecha. ¿Se acuerda por qué me hice policía? Más o menos. Pues cada vez estoy más seguro de por qué elegí esa profesión. Refréscame la memoria. De niño quería ser cura, hizo una larga pausa, Parra anotó en su libreta, Enrique andaba con la onda de ser bombero, aviador, investigador submarino, todo eso que les gusta a los niños; yo no, mi deseo era convertirme en misionero en África o algo así, pausa, y vea en lo que paré. No te va tan mal. Tampoco tan bien y no creo, como usted dice, que me hice poli para proteger a los débiles y hacer justicia; quería ganar dinero fácil y largarme de aquí lo más pronto posible. Sin embargo te quedaste. A todo se acostumbra uno. Y te enemistaste con los que podrían enriquecerte rápido. Qué más da, la vida es una tómbola.

 

Elmer Mendoza (6 de diciembre de 1949) es el gran representante de la narcoliteratura según Federico Campbell y la crítica internacional. Sus novelas gozan de una exploración lingüística inusitada en la literatura mexicana anterior, porque indagan en ese lenguaje tan especial del norte y la frontera. Su prosa bebe del habla del campo, de la música norteña y del corrido. Comprometido con retratar esa realidad incómoda y por mucho tiempo excluida de la élite literaria, cultural y sociopolítica del país. A través de su personaje icónico el detective el Zurdo Mendieta, en ese estilo muy suyo, sarcástico y encantador, nos presenta ese complejo escenario de la realidad más terrible del México actual, sin paños calientes.

 

Si te gusta este autor te recomendamos a: Yuri Herrera, Martín Solares, Daniel Espartaco, César Silva Márquez, Lolita Bosch y Carlos Velázquez. 

 

Y MÁS

 
 

Si te interesa conocer más aspectos diversos sobre México, su cultura y sus gentes, te recordamos que puedes acceder a nuestro especial 360° «México, torbellino de exuberancias» (sólo para suscriptores).

Selma Rodal
Selma Rodal
Estudiosa de letras mexicanas. Letróloga de-formación: filósofa conversa: dasein caído: poeta de clóset: adicta a los signos de puntuación, las notas al pie y los oximorones.