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CÓMO ESCRIBIR SOBRE ÁFRICA

Las puestas de sol y el hambre son buenos
Binyavanga Wainaina

Hace unos años, cuando Binyavanga Wainaina aún no era uno de los escritores e intelectuales más importantes del continente africano, nuestro director Pere Ortín convivió con él en su casa de Nairobi. 

Durante aquellas semanas de trabajo para el rodaje de una película documental intercambiaron experiencias creativas, conocimientos e ideas; hablaron de literatura y periodismo, discutieron, disfrutaron, comieron y se emborracharon juntos con el único objetivo inicial de compartir ideas sobre la vida, el arte, Áfricas, Europas y el mundo…

Binyavanga empezaba de manera difusa a ser una referencia internacional gracias a este maravilloso mini-texto titulado How to Write about Africa, que puso en evidencia a la misma revista Granta. Siguieron grandes trabajos, premios y libros. How to Write about Africa es hoy —gracias a la generosidad de Binyavanga, que lo ha compartido con todo el mundo a través de la web— una referencia clave para entender los debates intelectuales asociados al panafricanismo y el poscolonialismo. En el texto resuenan aún ideas igual de potentes, igual de necesariamente provocadoras; tan irónicas como, por momentos, contradictorias. La única gran pena que deja es que, años después de haber sido escrito y leído, siga siendo válido y de gran actualidad.

 

Utiliza siempre la palabra «África» u «oscuridad» o «safari» en tu título. Los subtítulos deberían incluir las palabras «Zanzíbar», «masai», «zulú», «Zambeze», «Congo», «Nilo», «grande», «cielo», «sombra», «tambor», «sol» o «pasado». Tambien son útiles palabras como «guerrillas», «eterno», «primordial» y «tribal». Ten en cuenta que «gente» hace referencia a los africanos que no son negros, mientras que «el pueblo» se refiere a los que lo son.

Nunca pongas una fotografía de un africano equilibrado en la portada de tu libro, a menos que haya ganado un Premio Nobel. Un rifle, costillas prominentes, pechos desnudos: utiliza estas. Si tienes que incluir un africano, asegúrate de que consigues a uno vestido con ropa masai, zulú o dogón. 

En tu texto, trata África como si fuera un solo país. Es caluroso y polvoriento, con praderas onduladas y enormes manadas de animales y personas altas y escuálidas que se mueren de hambre. O hace calor y es húmedo, con gente baja que come primates. No te detengas con descripciones precisas. África es grande: cincuenta y cuatro países, 900 millones de personas que están demasiado ocupadas pasando hambre, muriendo, luchando en guerras y emigrando como para leer tu libro. El continente está lleno de desiertos, junglas, montañas, sabanas y muchas otras cosas, pero a tu lector no le importa todo eso, así que haz que tus descripciones sean románticas, evocativas y sin detalles.

Cerciórate de mostrar cómo los africanos llevan la música y el ritmo en lo más profundo de sus almas, y que comen cosas que el resto de los humanos no comen. No menciones el arroz, la ternera y el trigo; los sesos de mono son el plato preferido en la cocina africana, así como la cabra, las serpientes, los gusanos y larvas y todo tipo de carne de caza. Deja claro que eres capaz de comer esa comida sin parpadear, y describe cómo aprendes a disfrutarla —porque a ti te importa—.

Temas tabú: las escenas domésticas cotidianas, el amor entre africanos (a menos que haya una muerte de por medio), las referencias a escritores o intelectuales africanos, las menciones a niños que van a la escuela y no tienen bubones o ébola ni han sufrido mutilaciones genitales.

 
 

A lo largo del libro, adopta una voz suave, confabulado con el lector, y un tono triste de «esperaba tanto…». Establece desde el principio que tu progresismo es impecable, y menciona pronto cuánto amas África, cómo te enamoraste del lugar y que no podrías vivir sin él. África es el único continente que puedes amar —aprovéchate de eso—. Si eres un hombre, lánzate entre sus cálidos bosques vírgenes. Si eres una mujer, trata a África como un hombre vestido de explorador que se marcha contra el sol poniente. África debe ser compadecida, idealizada o dominada. Escojas la opción que escojas, asegúrate de dar la clara impresión de que sin tu intervención y tu importantísimo libro, África está perdida.

Entre tus personajes africanos puede haber guerreros desnudos, sirvientes leales, adivinos y videntes, sabios ancianos viviendo en un esplendor hermético. O políticos corruptos, guías turísticos polígamos e ineptos, y prostitutas con las que te has acostado. El Sirviente Leal siempre se comporta como si tuviera siete años y necesita mano dura; le dan miedo las serpientes, es bueno con los niños, y siempre te involucra en su complejos dramas domésticos. El Sabio Anciano siempre proviene de una tribu noble (no de una avariciosa como la gikuyu, la igbo o la shona). Tiene ojos legañosos y está cerca de la Tierra. El Africano Moderno es un hombre gordo que roba y trabaja en la oficina de visados, y que se niega a dar permisos de trabajo a occidentales cualificados que realmente se preocupan por África. Es un enemigo del desarrollo, siempre utilizando su puesto en el gobierno para poner problemas a expatriados pragmáticos y de buen corazón que quieren poner en marcha ONGs o áreas de protección natural. O es un intelectual educado en Oxford que se ha convertido en un político asesino en serie vestido con trajes a medida de Savile Row. Es un caníbal al que le gusta el champán Cristal, y su madre es una rica hechicera y la que en realidad dirige el país.

Entre tus personajes debes incluir siempre a la Africana Muerta de Hambre, que deambula por el campo de refugiados asada de calor y espera la benevolencia de Occidente. Sus hijos tienen los párpados llenos de moscas y las barrigas hinchadas, y sus pechos son planos y vacíos. Debe parecer completamente desamparada. No puede tener pasado ni historia; este tipo de cosas rompen el momento dramático. Los gemidos son buenos. Nunca debe decir nada sobre sí misma en el diálogo, excepto cuando hable sobre su (indescriptible) sufrimiento. También, asegúrate de incluir una mujer cálida y maternal que tiene una risa sonora y que se preocupa por ti. Llámala sólo Mama. Sus hijos son todos delincuentes. Estos personajes deberían revolotear en torno a tu héroe principal, realzando su bondad. Tu héroe puede enseñarles, bañarles, alimentarles: él lleva a muchos bebés en brazos y ha visto la Muerte. Tu héroe eres tú (si se trata de un reportaje), o una guapa famosa o aristócrata trágica que ahora se preocupa por los animales (si escribes ficción).

Los personajes occidentales malvados pueden incluir hijos de ministros de un gobierno tory, afrikáners, empleados del Banco Mundial. Cuando hables sobre la explotación ejercida por los extranjeros, menciona a los comerciantes chinos e indios. Culpa a Occidente por la situación de África. Pero no seas demasiado específico.

 
 

Las grandes pinceladas a lo largo del texto son buenas. Evita que tus personajes africanos se rían, o luchen para educar a sus hijos, o simplemente se las apañen como puedan en circunstancias cotidianas. Haz que ellos den la clave de algo de Europa o América en África. Los personajes africanos tendrían que ser originales, exóticos, exagerados —pero vacíos por dentro, sin diálogo, sin conflictos o resolución en sus historias, sin profundidad o peculiaridades que confundan la causa—. 

Describe, en detalle, pechos desnudos (jóvenes, mayores, conservadores, recién violados, grandes, pequeños) o genitales mutilados, o genitales realzados. Y cuerpos muertos. O mejor aún, cuerpos muertos desnudos. Recuerda, cualquier trabajo que presentes en el que la gente aparezca mugrienta y miserable será considerado como la «África real», y tú quieres eso en tu sobrecubierta. No te sientas mal por esto: tú estás intentando ayudarles para conseguir ayuda de Occidente. El mayor tabú cuando escribes sobre África es describir o mostrar blancos muertos o sufriendo.

Por otra parte, los animales tienen que ser tratados como personajes complejos, bien desarrollados. Ellos hablan (o gruñen mientras ondean su melena con orgullo) y tienen nombres, ambiciones y deseos. También valores familiares: ¿ves cómo los leones enseñan a sus hijos? Los elefantes son cariñosos, y son buenas feministas o patriarcas dignos. Los gorilas también. Nunca jamás digas nada negativo sobre un elefante o un gorila. Los elefantes pueden atacar las propiedades de la gente, destruir sus cosechas, e incluso matarles. Ponte siempre de parte del elefante. Los grandes felinos tienen acento de instituto privado. De las hienas puedes decir lo que quieras y tienen un cierto acento de Oriente Medio. Cualquier persona africana bajita que viva en la jungla o en el desierto puede ser retratada con buen humor (a menos que esté en conflicto con un elefante, un chimpancé o un gorila, en cuyo caso será pura maldad).

 

Después de los activistas famosos y los cooperantes, los conservacionistas son la gente importante de África. No los ofendas. Necesitas que te inviten a su rancho o «área de conservación» de 120 kilómetros cuadrados y ésta es la única forma que tendrás de poder entrevistar a un activista famoso. A menudo, una portada de libro con un conservacionista de aspecto heroico funciona de maravilla para las ventas. Cualquier blanco bronceado, vestido de caqui y que una vez tuvo un antílope como animal de compañía o una granja es un conservacionista y está protegiendo el rico patrimonio de África. Cuando le entrevistes, no le preguntes sobre los fondos que tiene; no le preguntes cuánto dinero saca de su coto de caza. Nunca le preguntes cuánto le paga a sus empleados. 

 
 

Los lectores se disgustarán si no mencionas la luz de África. Y las puestas de sol; la puesta de sol en África es obligatoria. Siempre es grande y roja. Siempre tiene un cielo enorme. Los espacios amplios y vacíos y la caza son fundamentales —África es la Tierra de los Amplios Espacios Vacíos—. Cuando escribas sobre los problemas de la flora y la fauna, asegúrate de mencionar que África está superpoblada. Cuando tu personaje principal esté en un desierto o en la jungla viviendo con indígenas (cualquier persona de estatura baja), es correcto mencionar que África ha sido gravemente despoblada a causa del Sida y de la Guerra (utiliza mayúsculas).

También necesitarás un club nocturno llamado Tropicana, en donde van a tomar algo los mercenarios, los malvados nuevos ricos africanos, las prostitutas, los guerrilleros y los expatriados.

Termina siempre tu libro con Nelson Mandela diciendo algo sobre el arcoiris o renacimientos. Porque te importa.

 
 

EN COLABORACIÓN CON EL CCCB Y LA EXPOSICIÓN MAKING AFRICA

Binyavanga Wainaina
Binyavanga Wainaina

Es el director del Centro de Literatura Chinua Achebe y lenguas africanas en el Bard College de Nueva York. Divide su tiempo entre Nairobi, Kenia y el norte de Nueva York. Su último libro es One Day I Will Write About This Place: A Memoir. 

 
 

Twitter: @BinyavangaW