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Las Voces y los Pasos de 2015

Se nos acaba el año 2015 y es buen momento para echar un vistazo a todas las Voces y los Pasos que hemos publicado en estos doce meses para saber cuáles han sido los textos de Altaïr Magazine que más han leído nuestros lectores. ¡Allá vamos!


 

VOCES

 Di por casualidad con Monzo en una isla cerca de Bodo, una pequeña aldea en el este de Nigeria, porque vi las redes desde nuestra barca. Junto a él, dos chicos jóvenes reparaban unas largas redes blancas que colgaban de los árboles y que parecían telarañas gigantes. Detrás de ellos, otro hombre —Baribo Saathi, sabríamos después, también cincuentón como Monzo—, remendaba otra red mientras escuchaba un pequeño transistor. Paramos el motor de la embarcación y giramos hacia la orilla. El aire olía a gasolina. La punta de la barca se clavó en la arena como una cuchara en una mousse de chocolate. La tierra er a una pasta de color negro que se pegaba a la piel y picaba. Cuando Monzo vio mis esfuerzos para sacarme ese veneno de entre los dedos de los pies desnudos, me regaló un consejo.
—Te acostumbras, después de los años la piel se endurece y te deja de molestar.
«Maldita buena suerte», Xavier Aldekoa

Caparrós---Los-viajes-del-hambre---Biraul-(baja)Me decían que acá el hambre era distinto. Es distinto porque a veces no mata. En la India, el hambre no suele ser agudo: millones de personas llevan muchas generaciones acostumbrándose a no comer lo suficiente, desarrollando, a lo largo de generaciones, la habilidad de sobrevivir comiendo casi nada, demostrando las virtudes adaptativas de la especie. Los humanos sobrevivieron, conquistaron la tierra porque saben adaptarse a tantas cosas: aquí se adaptaron a casi no comer y, por eso, millones son bajos, flacos, módicos, cuerpos que saben subsistir con poco.

«Los viajes del hambre: Biraul», Martín Caparrós


Entroido1Si el Entroido —carnaval— de Galicia (España) tiene un epicentro, éste está sin duda en la plaza de La Picota del pueblo de Laza, en las faldas del macizo central orensano. Esta población de apenas 700 habitantes forma, junto con Verín y Xinzo da Limia, el llamado «triángulo mágico del carnaval gallego».

Galicia es tierra de símbolos y esta es la fiesta pagana que inaugura el año y despierta a la naturaleza. O Entroido da la bienvenida a la primavera desde el medievo, burlándose de forma grotesca de todas las normas establecidas: las del decoro, la justicia o la política. Todas ellas son blanco fácil en muchos pueblos gallegos durante los días de Entroido.

«El carnaval más salvaje», Víctor Barro


PASOS

Marruecos1Agadir no cuenta con una parte antigua, el terremoto la destruyó. Sin embargo, su zoco es todo lo oriental que un viajero documentado puede desear. A pesar de ello, hay algo diferente. Otros volúmenes. Montones afilados de frutos pequeños. Pirámides rojas que sobresalen por el skyline de los puestos de frutas y verduras. La retina es atraída irremediablemente hacia ellos. El sol de la tarde atraviesa los huecos del techo y cae desafiándolos y apuntando hacia las cumbres incendiadas. Fresas descomunales y exageradas. Me invitan a probarlas, pero me producen cierto temor. Prefiero un zumo de los frutos naranjas. Mientras los exprimen con fruición, me doy cuenta de su tamaño: enorme. Entre los puestos, caminan algunos vendedores que ofrecen cajetillas de frutos rojos, grosellas, moras: de nuevo generosísimos. No los había visto antes en otro mercado. Como si sospechara de algo, lo recorro de nuevo rápidamente. Todo es muy grande, como si se hubiera hinchado, es más, como si se hubiera «anabolizado».

«Esto no es Marruecos», Patricia Almarcegui


CAbecera-Así-nace-viajeroQuienes viajan se definen por su profesión, por la intención con la que parten, la época, sus cualidades o el resultado de su transitar. Viajeros fueron los primeros hombres que salieron de África y cruzaron el estrecho de Bering, Darwin a bordo del Beagle y los que caminaron en la luna. Hay viajeros psicotrópicos, imaginarios, espirituales, oníricos e interiores. Viajero es el peregrino, el marinero, el pirata e incluso el muerto que va «al más allá». O puede ser un héroe como Don Quijote o Ulises: protagonistas de travesías épicas, gestas de caballería, aventuras en alta mar o en los confines del mundo. Viajero es el peregrino que visita lugares sagrados, el misionero y el creyente que viaja para expiar sus pecados. Y hay peregrinos laicos: aquellos que recorren los pasos de un artista o figura histórica y sus escenarios —a Kafka lo buscamos en Praga, a Joyce en Dublín y a García Márquez en Aracataca. Pessoa es un espíritu que todavía se sienta en el café A Brasileira en Lisboa—.

«Nace un viajero», Juliana González Rivera


Paso-Carrión-Burton-Holmes-bajaUno de los primeros en explorar esa hibridación entre la figura del viajero y la del cuentacuentos fue Edward L. Wilson, autor de Wilson’s Lantern Journeys y editor de Philadelphia Photographer, quien empezó uno de sus shows con las siguientes palabras: «Podremos viajar por arte de magia desde Havre hasta París». Durante sus desplazamientos, el viajero persigue escenografías desconocidas, nuevos trucos, sorpresas inesperadas; en escena, todo lo ensayado en la inquietud se convierte en un espectáculo de magia. A finales del siglo XIX, el gran mago de las conferencias de viaje era John L. Stoddard, quien —gracias al mérito de haber creado un público masivo— recorría incansablemente América del Norte con sus monólogos ilustrados por instantáneas de los cinco continentes. La necesidad de archivo que su éxito reclamaba se expresó en la publicación de sus conferencias en formato libro; pero no hay duda de que el valor no estaba en la letra escrita, sino en la hablada. En la actuación. Así lo entendió un niño de nueve años, que quería ser mago y entretenía a su familia con trucos de cartas, cuando su abuela lo llevó a ver una conferencia de Stoddard. El niño se llamaba Burton Holmes e iba a ser el mayor travel lecturer de la historia.

«Burton Holmes», Jorge Carrión


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Kaplan y los mapas que mienten

—¿Qué es la geografía?

—Un punto de partida, un telón de fondo en el que se desarrolla el drama humano de las ideas, la voluntad y el azar.

Que la geografía no es ciencia exacta es algo que sabe muy bien Robert D. Kaplan. Que los mapas mienten todo el tiempo también, a pesar de que los miremos como si hubiesen sido creados por alguna mano divina e infalible. La larga conversación que tuvieron nuestro director, Pere Ortín, y Robert D. Kaplan para nuestras Voces en Altaïr Magazine giró sobre muchos de los lugares y aspectos decisivos en la situación geopolítica actual, pero con una idea que sobrevuela constantemente: la globalización no ha acabado con los mapas. En absoluto.

El propio Kaplan invitaba a una relectura de los mapas, a dejar de tomar por verdad inmutable el dibujo geográfico que llevamos adorando desde hace más de un siglo y a volver a revisar las fronteras para poner el ojo en los puntos que marcarán la geografía de los próximos años. Alemania, Rusia, Kazajistán, China, Taiwán, India, México, Afganistán, Irán, Turquía, Grecia… Son las nuevas chinchetas grandes y de colores que nos indican dónde mirar más allá de las viejas grandes potencias europeas, Japón o los Estados Unidos.

La globalización no ha acabado con los mapas. En absoluto.

Convencidos de la importancia capital de las cartografías para entender no solo la geografía del planeta, sino también su política, sus relaciones humanas, su economía, su sociedad o su psicología, desde Altaïr Magazine propusimos hace unos meses un 360º conceptual, dedicado íntegramente a las cartografías, a los mapas, a la manera que el ser humano ha tenido de ordenar y comprender el funcionamiento del globo terráqueo. Los nuevos mapas del siglo xxi sometidos al análisis y el excrutinio de los autores más prestigiososo y más lúcidos y agudos.

Desde la deificación de Google Earth, en su imperfección, como poseedor de la verdad geográfica del planeta a la necesidad imperiosa de cartografiar los cielos para extender la comprensión del propio universo; de los mapas imaginados en la ficción y en los libros a las regiones cuasi infinitas creadas para videojuegos y realidades virtuales; de los renovados trayectos turísticos en el milenio que empieza a los mapas creados por el comercio marítimo, con rutas dibujadas sobre el agua; desde, en fin, la geografía de los afectos y las relaciones con la patria a la humanización de los propios mapas.

Como dice el propio Robert D. Kaplan: «Especialmente si eres periodista, cuanta más geografía sepas y más la respetes, mejor reportero serás.»


La venganza de la geografía, una conversación entre Robert D. Kaplan y Pere Ortín. Voces en Altaïr Magazine.

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Un año de Voces

Fotografía de la Voz «Mimando la tierra», de Gary Manrique
Fotografía de la Voz «Mimando la tierra», de Gary Manrique

«Una sección abierta para un mundo polifónico»

Con esa frase recibimos en Altaïr Magazine a los lectores que llegan a la sección gratuita y en abierto, la que funciona como cara más visible e inmediata de nuestra publicación. Los lectores fieles, los veteranos, los que lo primero que hacen por la mañana al levantarse es prepararse un café pero lo segundo es entrar en www.altairmagazine.com… todos ellos se cruzan en las Voces con los lectores y lectoras primerizos, los que entran por casualidad, los que buscaban algo diferente en Google y acabaron dando con nosotros, los que entran por un tuit o por un enlace de Facebook, los que pinchan el enlace ese que ha puesto una en el grupo de WhatsApp de la oficina.

Una sección abierta, para todos los lectores, y en un mundo polifónico, porque sólo hay que echar un vistazo a las Voces para darse cuenta de que hemos convertido la sección en un «Gran Magazine sobre el Mundo», donde recorremos cada punto del globo buscando, principalmente, conocer y comprender, no poner nuestros ojos allí sino pedir prestadas las miradas de los habitantes de cada uno de esos lugares, llevando a los lectores una visión anti-paternal, no occidental, ex-céntrica en el sentido más etimológico de la palabra.

Hemos preguntado en la redacción por las Voces preferidas de nuestro equipo editorial y la discusión ha subido de tono, han volado cuchillos, se han declarado guerras. Porque, de manera inevitable, cada uno tiene sus Voces favoritas, a las que tiene un cariño especial, o le parece la mejor en este o aquel aspecto, por algo puramente personal o defendiéndolo como elección objetiva.

El director, Pere Ortín, apunta enseguida a la primera entrega de la serie de Voces «Los viajes del hambre» que hizo para nosotros Martín Caparrós, con sus fotografías personales tomadas en el proceso de documentación de su libro El hambre. El primer texto es sobre Níger y marca el estilo de su autor: «Corto, concreto, conciso. Las palabras, como la madera, cuanto más secas, mejor arden…», dice Pere. También recuerda la entrevista que hizo Paty Godoy a nuestro editor, Pep Bernadas, por la profundidad en el retrato del personaje a partir de un diálogo que era mucho más una conversación que una entrevista. «¡Qué difícil hacer una entrevista así!», dice Pere, y luego se reafirma en que ese, y no otro, es el mejor modo de hacerlo. «La máquina de hacer preguntas» se llama ese diálogo con Bernadas, uno de nuestros textos más leídos.

También apunta Pere aquel «Narrar el conflicto», la crónica dibujada que hizo Pedro Strukelj del encuentro que tuvieron en la librería Altaïr las periodistas Marcela Turati y Patricia Nieto. Una forma diferente de contar las cosas, una aproximación gráfica innovadora y muy atractiva, algo que funciona también como «marca de la casa» en Altaïr Magazine y en sus Voces. De las crónicas dibujadas que ha hecho para nosotros Strukelj, a Alberto Haj-Saleh, de las redes sociales de Altaïr le gustó aún más aquel encuentro en el Forum Altaïr con el escritor sardo Marcello Fois, tremendamente expresivo.

Aquel encuentro lo condujo Mario Trigo, redactor jefe, que cuando le preguntamos señala inmediatamente una de las Voces que ha escrito Xavier Aldekoa para Altaïr Magazine durante este verano, concretamente la llamada «Tigres», que transcurre en Johannesburgo. «Es una Voz cercana y medida», dice Mario, dentro de esa asombrosa habilidad que tiene Aldekoa para narrar lo general desde las historias más pequeñas y particulares. En cambio a Bárbara M. Díez, responsable de nuestra edición visual, le gusta más otra de las «Historias africanas» de Aldekoa, «Maldita buena suerte», que tiene lugar en Nigeria, que, según dice ella misma, es una de esas Voces que «deja el corazón encogido».

Bárbara también recuerda la fascinación que le produjo la Voz que Intan Cheria nos escribió sobre el batik indonesio, una de esas artes que ha pasado a realizarse de forma completamente informatizada en Occidente «pero que en Asia todavía se elaboran de manera artesanal dejando al ordenador como actor secundario, como mera herramienta para que la tradición perdure, pero no para malearla». En cambio Belén Herrera, responsable de administración editorial, elige rápidamente las diez horas que pasaron Jordi de Miguel Capell y Fran Afonso con el Padre Rogelio en la República Dominicana. Y además lo hace con todo el entusiasmo: «Quiero pasar YA 10 horas con el Padre Rogelio para que me cuente en primera persona todas sus aventuras y despropósitos de cura punki».

Aunque hay una de las Voces en la que concidimos todos: «La soledad del Sobrepuerto», la primera gran producción propia de Altaïr Magazine, un texto que quizás nos defina más que ningún otro, que funciona como declaración de intenciones y principios de cómo queremos y sentimos que tenemos que contar las historias. Y aquí citaremos al jefe de nuevo, que dice:

«Un compendio de lo que -como conceptos y desarrollo- me gustaría leer siempre en una publicación digital: crónica periodística sobre el terreno apoyada en una propuesta audiovisual y estética con interés. 

O sea: una producción de Altaïr Magazine»
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MALDITA BUENA SUERTE, por Xavier Aldekoa

Nam Monzo nunca había querido ser rico. Al menos, no especialmente rico. Sí le habría gustado tener lo suficiente para no invertir salud en sus anhelos, pero a sus 54 años, tres hijas y dos hijos, los deseos materiales le cabían en unas manos llenas de callos y una red de pesca mal zurcida.

Monzo había empezado a pescar con su padre y de mayor continuó haciendo lo mismo. Durante un tiempo, alimentó a su mujer y sus hijos de los peces y crustáceos del Delta del Níger (Nigeria) y la vida casi amagó con ser sencilla.

Su vida era una canoa de madera, madrugones diarios y, al atardecer, llevar a los niños a nadar a una poza que se formaba en un recoveco del río. En la otra orilla, a menudo veían monos, ciervos e incluso algún cocodrilo. Todo eso acabó por un golpe de suerte.

A mediados del siglo XX, ingenieros británicos, holandeses y alemanes se adentraron en las zonas pantanosas del delta. Al principio, los lugareños pensaron que los hombres blancos buscaban aceite de palma, la mayor riqueza del lugar. Pronto descubrieron que no.
En 1956, los europeos anunciaron exultantes que debajo de las fértiles tierras del delta del Níger se escondían las reservas más importantes de petróleo de África. Aún faltaban cuatro años para que Nam Monzo llegara al mundo y acababan de condenarle. Maldita buena suerte…

Una nueva historia de Xavier Aldekoa y Muzungu Producciones en AltaïrMagazine.com

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Xavier Aldekoa: Historia(s) africana(s)

La historia de tres mujeres rodeadas de Nilo y de las llaves de una casa que ya no sirven para nada. Una crónica de Xavier Aldekoa en una producción de Muzungu y Altaïr Magazine

«La guerra no es solo donde caen los muertos, sino también hacia donde corren los vivos»

Parece que el mundo se para durante el mes de agosto, que Occidente se marcha de vacaciones y las grandes ciudades se despueblan, que los biorritmos se ralentizan. Pero no para nosotros, no para ALTAÏR MAGAZINE, y no para Xavier Aldekoa, con el que tendremos el privilegio de contar durante las próximas cuatro semanas.

«La ciega del Nilo» es la primera de las cuatro Voces que publicaremos de Aldekoa, periodista, corresponsal del diario La Vanguardia en África, autor del imprescindible libro Océano África y miembro de la nueva revista digital 5W y de la productora independiente Muzungu, junto con la cual producimos estas Historia(s) africana(s). Aldekoa viaja a Sudán del Sur, un país que en los últimos sesenta años ha vivido sólo diecinueve de una cierta paz intermitente. Allí, en mitad del Nilo, cerca de la ciudad de Bor, visita a tres mujeres que se esconden en una de las islas del río, a la que huyeron cuando el «Ejército blanco» apareció y arrasó su aldea, como arrasó las aldeas vecinas. No creen que volverán a salir de esa isla nunca más.

Es una de las historias. Aldekoa también viajará a la República Centroafricana y a sus ciudades fantasmales, donde las calles están vacías porque la gente vive escondida; o a Sudáfrica, a seguir la primera visita al zoo de un niño de seis años que sólo ha visto a los animales por la tele; al igual que al hombre blanco, al que solo conoce de verlo en pantalla.

Cuatro Voces en cuatro semanas, cuatro Historia(s) africana(s) contadas desde cerca por Xavier Aldekoa durante el mes de agosto. Porque en Altaïr Magazine, las buenas historias no se van de vacaciones.

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Altaïr Magazine: estamos en todas partes

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De lo que se trata es de llegar a cuantos más sitios mejor. Que nos puedas leer en cualquier parte, en tu ordenador, en la tableta, en el móvil, de tapadillo en el trabajo, en casa, de vacaciones, en el parque sin zapatos, en la terraza de un bar, en casa de tus padres, en —ejem— el baño. Donde sea. Por eso intentamos estar disponibles para todas las plataformas, en todos los formatos y desde todas las opciones de lectura.

Desde esta semana ya se pueden comprar números sueltos de los 360º de ALTAÏR MAGAZINE tanto en la Apple Store —para los móviles y tabletas con sistema operativo IOS— como en Google Play —para los sistemas Android—. Ahora puedes escoger el contenido monográfico que más te interese (el de Dakar, el de México, el de Cerdeña, el de Paraguay…) y descargarlo separadamente en nuestra propia app por solo tres euros y medio.

Además, los monográficos de ALTAÏR MAGAZINE están también dentro de la plataforma Ztory, una aplicación para móviles y tabletas que ofrece una «tarifa plana» de revistas para leer sin límites más de 100 cabeceras diferentes, y de la que ya hablamos aquí. Por 90€ tienes ALTAÏR MAGAZINE + ZTORY todo un año.

Y por supuesto está nuestra suscripción de siempre, que te permite tener por 60€ un año de monográficos cada dos meses y tres Pasos mensuales, además de nuestras Voces abiertas para todo el mundo, claro está. Y además, con 5 meses gratis de Ztory, para que pruebes también la plataforma.

En resumen: intentamos estar en todas partes, para que leer ALTAÏR MAGAZINE sea lo más sencillo, intuitivo y cómodo del mundo. Para que nos leas, que es lo que más nos importa.

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Webdocs: Europa a través del documental

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Captura del proyecto Vergessene Fahnen, de Florian Thalhofer.

El día que nació el autor de estas líneas, el centro de Londres se colapsó con el estreno de Grease y con la presencia de John Travolta y Olivia Newton-John en la premiere. Mientras tanto, Abba llenaba las discotecas y se mantenía en el número 1 de las listas de ventas del Reino Unido con este tema. Apenas una década después, Ben Johnson pulverizaba el récord del mundo de 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Seul para ser inmediatamente desposeído de récord y medalla al dar positivo en un control antidoping. Si hubiese vivido en Gran Bretaña, al cumplir los dieciocho podría haber votado —de haberlo querido— a John Mayor.

Todo esto aparece al poner un nombre y una fecha de nacimiento en la web Your Story, un proyecto dentro de la plataforma BBC Taster, dedicada a la experimentación de nuevos formatos audiovisuales para el documental en la web. Con apenas ese par de datos, Your Story crea una suerte de «minidocumental» en el que se colocan en paralelo hitos de una vida (tu nacimiento, cuando eras un adolescente, tu mayoría de edad, al cumplir treinta…) con hechos históricos sacados de los archivos de noticias de la BBC británica.

El primer artículo de Arnau Gifreu en su serie de Voces para ALTAÏR MAGAZINE «Un mundo de webdocs», dedicado a webdocumentales hechos en y sobre Europa, es un auténtico parque temático virtual para cualquier apasionado de los documentales o simplemente para cualquier persona con un poco de curiosidad por el mundo. Para esta entrada del blog hemos intentado hacer un recorrido —uno breve, porque recorrer todas las posibilidades que nos da Arnau nos llevaría varias semanas,— a través del viejo continente por medio de diferentes webdocs de entre los que nos propone.

Empezamos por Francia, como hace Arnau. Nos tienta recorrer la superficie de París y nos tienta mucho más adentrarnos por sus catacumbas, pero finalmente decidimos visitar el webdoc histórico Storming Juno, sobre el papel de los soldados canadienses en la liberación de Francia durante la II Guerra Mundial. Y la entrada a ese documental nos coloca con toda rapidez en un referente rabiosamente contemporáneo: el del videojuego bélico. Un escenario estático que representa una escena del desembarco de Normandía y por el que podemos girar 360º y en todas direcciones, como si fuésemos uno más de los soldados que allí están. En diferentes puntos de esa escena de guerra hay enlaces que nos llevan a diferentes partes de la guerra: pinchar en un avión nos conduce a la aviación canadiense, pinchar en el mar, a la marina. Fragmentos de escenas dramatizadas por actores se mezclan con audios y vídeos de protagonistas de entonces, componiendo un mosaico envolvente y fascinante.

Salimos de Francia para llegar a Alemania, y si hay alguien allí que nos intriga de todos los artistas de los que habla Arnau es Florian Thalhofer, que ha creado una plataforma llamada Korsakow pensada para que el autor pueda crear webdocs sin necesidad de contar con unos conocimientos especialmente complejos de informática y programación. ¿Funciona esa plataforma, los documentales web hechos con ella merecen la pena? Probamos a ver uno del propio Florian, Vergessene Fahnen, con una idea tan sencilla como la búsqueda de los motivos por los que las banderas alemanas ondean en determinadas casas. Un álbum de fotos en movimiento, elegante y discreto, y un resultado final hermoso.

Entramos en Holanda para conocer a Zilla van den Born, una artista audiovisual que crea un documental casi banal, de sus vacaciones por medio mundo, compuesto por mensajes de Whatsapp, fotos, pequeños vídeos, selfies, lo que cualquiera haría para sus amigos. Pero Sjezus zeg, Zilla da una vuelta de tuerca perversa: todas estas historias que cuenta Zilla son mentira y todas las pruebas documentales que aporta son meras manipulaciones hechas desde su casa en Amsterdam. La artista holandesa no busca una interactividad, como hacen otros webdocs, sino que pone en cuestión los nuevos límites de la veracidad y la realidad filtrada por las nuevas tecnologías.

Terminamos el viaje por España y decidimos centrarnos en los webdocs más periodísticos. Visitamos 1 de cada 5, que funciona casi como cualquier infografía de un periódico: datos, estadísticas, diagramas que ayuden a entender una situación mejor. Pero a esto se le añaden minidocumentales, declaraciones y análisis en vídeo, haciendo que un elemento básico de la información periodística, la infografía, se enriquezca y aumente considerablemente su valor. Sencillo y directo, una forma de ampliar las fronteras del mero análisis de datos.

La suerte de poder contar con un guía como Arnau hay que aprovecharla. Leed y sobre todo explorad su Voz sobre los webdocs en Europa y no tardéis en iniciar el viaje que os propone. Eso sí, avisad en casa; a lo mejor tardáis en regresar…

 

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Martín Caparrós y los viajes del hambre

Hambre-Biraul-baja---Martín-Caparrós

«Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre —y, al mismo tiempo, para muchos de nosotros, nada más lejano que el hambre verdadera—.»

Si algo señala constantemente Martín Caparrós en su ensayo El hambre (Ed. Anagrama) es el hecho de que la palabra «hambre» ha perdido su significado. Es un conjunto vacío, dos sílabas sin contenido, un vocablo que no provoca reacción alguna cuando se pronuncia o se escucha. Y sin embargo el hambre es la mayor lacra de la humanidad, la que más enfermedades provoca, la que más muertos se cobra. El de Caparrós es un libro profundamente incómodo porque nos dice a todos, sin excepción, que aunque no queramos saberlo, el hambre está junto a nosotros y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.

Los viajes del hambre es la serie de artículos que Martín Caparrós ha escrito para nuestas Voces en ALTAÏR MAGAZINE. Es una especie de cuaderno breve de notas donde el autor ha apuntado algunas de las cosas que se ha encontrado mientras viajaba por todo el mundo para documentarse para su ensayo, acompañado de las fotografías que él mismo tomó con su cámara personal. Esta semana hemos llegado al sexto y último capítulo de la serie y queríamos recordar, con apenas una o dos frases por capítulo, lo que Martín nos ha contado a lo largo de este último mes y medio.

1. Níger: «Para decirlo más o menos claro: comer la bola de mijo todos los días es vivir a pan y agua. Pasar hambre.»

2. Calcuta: «En un puesto escondido un hombre vende pescaditos rojos: en una pecera con adornos de plástico, los pescaditos rojos. Hambre es comerse los pescaditos rojos.»

3. Biraul: «Los humanos sobrevivieron, conquistaron la tierra porque saben adaptarse a tantas cosas: aquí se adaptaron a casi no comer y, por eso, millones son bajos, flacos, módicos, cuerpos que saben subsistir con poco.»

4. Chicago: «Ahora en la Bolsa de Chicago se negocia cada año una cantidad de trigo igual a cincuenta veces la producción mundial de trigo. Dicho de otro modo: la especulación con el trigo mueve cincuenta veces más dinero que la producción de trigo.»

5. Daca: «En Daca, como en tantas ciudades, el agua que los pobres deben comprarle al aguatero que pasa con un carro cuesta mucho más —cuatro, cinco veces más— que el agua corriente de los que tienen agua corriente.»

6. Bentiu: «Hay quienes dicen que el Plumpy es un típico producto de la época del sucedáneo: dulzura sin azúcar, café sin cafeína, manteca sin colesterol, bicicletas sin desplazamiento, cigarrillos sin humo, sexo sin contacto, alimentación sin comida: un modo de simular que esos chicos que no comen comen, que esos millones de paupérrimos van a seguir viviendo.»

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Una mapa de voces

Mapa-blog-Voces

«¿Habremos recorrido ya todo el mundo?»

La pregunta se formula en la redacción de ALTAÏR MAGAZINE casi por casualidad, pero es pertinente: llevamos diez meses en marcha en esta nueva andadura digital del magazine y tenemos la sensación de haber estado en casi todas partes. Vamos al ordenador y abrimos nuestra sección de Voces y un mapa del mundo al lado y nos ponemos, como se hacía antes, a clavar chinchetas en él.

«Lo que más ha sido Sudamérica, ¿no?»

Esa sensación da, aunque hemos prestado especial atención a México, que después de todo fue el material de nuestro primer 360º monográfico. Pero también hemos recorrido lugares como El Salvador, a veces para hablar de feminismo, a veces para hablar de cementerios habitados; o Colombia, asistiendo a la ceremonia de los espíritus, o Bolivia, aprendiendo medicina indígena. «¿Y Norteamérica?» La hemos visto menos, pero nos ha dado tiempo de recorrer las llanuras de Utah o de buscar oro en Klondike, por ejemplo.

«¿Estás apuntando los países africanos?»

Siempre nos ha importado mucho conocer el continente más desconocido, dejar de acercarnos a él con paternalismo o desde un punto de vista pesimista, o colonial, y tratar de conocer a sus gentes y sus ciudades tal y como son, no como las dibujamos desde los prejuicios. Y para ello hemos buscado los temas de los que nunca se habla cuando se mira hacia el sur desde Europa. De la literatura de las mujeres del norte de África hasta la situación de la comunidad LGTB en el continente; desde la comida y la cocina en Senegal hasta los sonidos y las músicas que vienen de Mali.

«Lo más difícil ha sido siempre llegar a Asia.»

Todos decimos que sí con la cabeza, porque Asia está lejos geográfica y culturalmente, porque no tenemos el agarre del idioma ni los pasados comunes. Y a lo mejor por eso nos resultan fascinantes de un modo particular Japón o Indonesia, o Birmania. Para llegar a ellas tenemos las extensiones infinitas de Siberia —y hay quien hace escala viviendo tres días en la URSS—. Y aún más lejos nos queda Oceanía, donde nos hemos acercado a conocer la lengua de signos de los aborígenes de Australia.

«El problema de Europa es que todos creemos ya conocerla.»

Uno de nosotros dice que de eso nada, que aún nos queda muchísimo por conocer. ¿O es que acaso todo el mundo cree conocer los volcanes de Islandia y cada barrio de París? Si ni siquiera en España podemos decir eso, donde nos hemos recorrido la meseta con los pastores trashumantes, la marina gallega más salvaje o los pirineos en mulas, como se hacía antes.

Y sí. Echando un vistazo al mapa lleno de chinchetas nos damos cuenta de que hemos estado incluso en el profundo océano. Entonces, ¿habremos recorrido ya todo el mundo?

Nos reímos. No. Apenas acabamos de empezar.

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El documental o la realidad personalizada

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Hoy comienza la Mostra de Documentals de Sagunt «.DOC», en la que ALTAÏR MAGAZINE participa como Medio Oficial y cuyo programa puedes consultar aquí.

«Los documentales son una herramienta formidable para intentar comprender el complejo mundo que nos rodea. Ofrecen respuestas y alimentan incógnitas que nos permiten reflexiones necesarias. Son testimonios que reflejan realidades, quizá la característica fundamental de casi todos ellos.»

Nuestro colaborador Fran García empieza su Voz de hoy en ALTAÏR MAGAZINE con estas palabras, una declaración clara y sin fisuras: los documentales son un medio de comprensión del mundo y verlos es un modo de observar y analizar la realidad que nos rodea desde un prisma más completo.

Hace poco más de una década, el cineasta Michael Moore ganó el Oscar a la mejor película documental por un largo llamado Bowling for Columbine, que fue un éxito de taquilla inesperado en todo el mundo, precisamente por su condición de documental, ese hermano pobre y sin ribetes dorados del cine de ficción. La película partía de la terrible matanza cometida por dos estudiantes del Instituto Columbine, en Colorado, quienes asesinaron a quince personas en abril de 1999, para intentar comprender las razones últimas de la violencia existente en la sociedad norteamericana. Pero lo cierto es que la película no «es» la realidad. El documental narra el propio viaje del director por esa realidad, su descubrimiento de lo que ocurrió, sus conclusiones. Porque el documental, el buen documental, es mucho más un ensayo o una tesis que un libro de historia.

Uno de los grandes éxitos sorpresa de la temporada pasada en el cine fue Searching for Sugar Man. La película, dirigida por el malogrado Malik Bendjelloul, cuenta la historia de Sixto Rodríguez, «Sugar Man», un músico que grabó un único disco en los años sesenta y que luego desapareció, y cuya música se convirtió en un fenómeno de masas en Sudáfrica en los años ochenta. Pero en realidad la película no es sobre Rodríguez, sino sobre los dos fans sudafricanos que a principios de los noventa decidieron investigar qué había sucedido con aquel cantante, y el documental refleja el viaje de esos dos hombres, sus descubrimientos, su sorpresa. No cuenta la realidad que sucedió, sino la realidad que vivieron ellos.

¿Es La sal de la tierra un documental sobre la vida del fotógrafo Sebastião Salgado o en realidad está hablando de un hijo hablando de su padre? ¿Es The Act of Killing un documental sobre las atrocidades de la dictadura indonesia o un ensayo sobre el horror que siente su director, Joshua Oppenheimer, al escuchar los relatos de aquellos verdugos? ¿Es Seré asesinado un retrato de la corrupción y la mafia en Guatemala o es una expresión del puzzle policíaco que tuvo que resolver el realizador Justin Webster para poder filmarlo? ¿Es El impostor un documental sobre un suceso de la Norteamérica más profunda o es en realidad el modo que tiene su director, Bart Layton, de hablar de su propio escalofrío ante el miedo al doppelgänger, al otro yo que usurpa tu lugar en el mundo? ¿Es, en fin, The story of film una serie sobre la historia del cine o es la historia del cine que Mark Cousins cree que merece la pena ser contada?

(La plataforma de VOD Filmin cuenta con una selección de casi seiscientos documentales a disposición de sus usuarios)