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Sao Paulo es música. Un paso de Marc Caellas

IMAGEN CABECERA CAELLAS

De domingo a domingo, una semana del escritor Marc Caellas, autor de Caracaos o Carcelona, en la ciudad de Sao Paulo, haciendo un diario musical en el que el ritmo y el baile se contraponen al resto de la realidad de la urbe. Un nuevo Paso en Altaïr Magazine, del que dejamos aquí un fragmento en abierto para nuestros lectores.


(…)

Es domingo, las doce del mediodía, unos diez jóvenes tocan instrumentos de viento en el mejor estilo de Nueva Orleans. A pocos metros, un par de melenudos versionan Harvest Moon, de Neil Young. Unas treinta personas los escuchan, sentados en la calzada, convertida durante unas horas en un imaginario césped. Sigo paseando, contento, por este parque de cemento. Ahora llueve. Entro en la librería Cultura. Creo que nunca vi una librería tan llena. Gente en el suelo, leyendo, entre las estanterías, fisgando, en el mostrador, comprando libros. Me sumo a la fiesta. Me llevo El amor natural, de Carlos Drummond de Andrade, ideal para leer en un parque.

¿Son flores o son nalgas

estas flores

de lascivo arabesco?

¿Son flores o son nalgas

estas nalgas

de vegetal dulzura y suavidad?

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«Quién bebe en lunes bebe todos los días», reza un dicho sevillano. En la Plaza Roosevelt, las frases hechas importadas importan poco. El lunes es tan buen día como otro para salir, encontrarse con los amigos y beber. Beber cerveza. Los bares están llenos desde las siete de la tarde y hasta medianoche. Al otro lado de la plaza, un instituto de secundaria ocupado. Primero por los alumnos, a los que pronto se sumaron activistas y artistas. Doscientos colegios tomados. Una protesta que con los días logrará hacer retractarse al impopular gobernador del Estado de Sao Paulo, quien quiso sacar adelante una reforma educativa cerrando unas 94 escuelas. Hoy lunes se celebra un acto reivindicativo. ¿En qué consiste? En una serie de conciertos. Entro y me encuentro con la cantante Tulipa Ruiz. El ambiente es festivo. Una pareja se besa en una esquina. Otros conversan al lado de una pared donde un grafiti habla de ocupar luchar resistir. Inspirados en la revuelta de los «pingüinos» chilenos, los estudiantes paulistas piden algo tan esencial como una educación pública de calidad: menos alumnos por clase, más inversión en las aulas, etc. En un rápido recorrido por los patios, aulas y baños, compruebo el deterioro general del edificio. Por eso estamos aquí. Por eso cantamos con Tulipa:

Vou ficar mais um pouquinho

Para ver se acontece alguma coisa

Nessa tarde de domingo

(…)


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